Soledad Pastorutti abrió su corazón y contó que al principio de su noviazgo con Jeremías Audoglio, sus padres no estaban convencidos de la relación. Esto fue un gran obstáculo, ya que la falta de aprobación familiar generó una tensión real que la pareja tuvo que atravesar mientras empezaban a construir su historia.
Su historia de amor surgió en Arequito, cuando ambos eran adolescentes y cursaban la secundaria. La conexión entre ellos surgió rápido, como suele suceder en los pueblos chicos, pero la familia de Soledad no lo tomó con la misma tranquilidad. "Le golpeé la ventana y salí corriendo", contó la Sole entre risas nerviosas y nostalgia. Sin embargo, esa anécdota tan dulce tenía su lado "oscuro": "Mi papá no lo aprobaba completamente y a mi mamá tampoco le gustaba mucho", expresó la folklorista.
Esa desconfianza por parte de sus padres marcó los primeros pasos de la pareja. Jeremías era, para la familia, un joven del pueblo que no terminaba de llenarles las expectativas. Pero para la Sole no cabían dudas de que era la persona con la que quería estar. El choque entre esas dos miradas generó incomodidades y, en ocasiones, hizo que la relación tuviera que sostenerse con paciencia más que con grandes demostraciones públicas.
Un final feliz: el amor triunfó a pesar de todo
Con el paso de los años, la relación fue encontrando su lugar. Mientras la carrera de Soledad crecía y su figura se hacía más conocida en todo el país, Jeremías tomó decisiones que terminaron por cambiar la percepción familiar: dejó momentáneamente su camino como arquitecto para acompañarla, hacerse cargo de la logística de las giras y ocuparse de tareas domésticas y de la organización que requiere la vida pública. Ese lealtad fue lo que necesitaban los padres de la Sole para terminar de aceptar a su yerno.
Finalmente, el amor triunfó y la historia de Jeremías y la Sole tuvo un final feliz. Desde hace 20 años forman una familia, de la que son fruto dos bellas hijas. Cada uno tomó su camino profesional, pero sin por eso dejar de acompañarse. Hoy son una de las familias más emblemáticas del folklore, que en cada festival es foco de las miradas y motivo de elogios de muchos fans.
