Una autoridad del Cosquín remarcó que no hay "ninguna línea política" en el festival

"Siempre fue un festival atravesado por la polémica", sostuvo Diego Olmos.

28 de enero, 2026 | 18.06

La reciente presentación de Luciana Jury en la tercera luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín desató una fuerte polémica que se extendió rápidamente por las redes sociales. La artista utilizó un lenguaje inclusivo y lanzó críticas al expresidente Mauricio Macri y a Javier Milei, generando reacciones divididas entre el público asistente.

En medio de esta controversia, Diego Olmos, programador del festival, salió a aclarar la postura de la organización y destacó que "Cosquín siempre fue un festival atravesado por la polémica" y que, con el auge de las redes sociales, estos debates se amplifican. "Cosquín sin polémica no es Cosquín. Antes, durante y después del festival siempre hubo algo de qué hablar", afirmó.

Respecto a la elección de Luciana Jury para el escenario, Olmos remarcó su trayectoria y el cariño del público: "Es una gran cantora argentina. El año pasado, sola con su guitarra, tuvo una despedida impresionante. Era imposible no darle nuevamente un lugar". Sin embargo, reconoció que la expresión política de este año tuvo un impacto distinto. "Tal vez la forma en que se expresó anoche no fue la correcta, pero eso ya corre por cuenta del artista", puntualizó en un diálogo con Cadena 3.

El programador fue enfático en destacar que la organización no interviene en los contenidos que los artistas expresan entre canciones. "Nosotros no sacamos ni ponemos artistas por lo que dicen políticamente. Vivimos en democracia y Cosquín siempre fue un espacio de libertad. El artista es libre de decir lo que quiera, pero también se juega a la reacción del público: a los aplausos o a los silbidos", explicó.

Las expresiones políticas desde el escenario instalaron la polémica en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026.

"El país está dividido", lamentó el programador del Cosquín 2026

Olmos descartó cualquier sospecha sobre una "bajada de línea" política desde la comisión organizadora: "Cosquín no marca ninguna línea política, ni para un lado ni para el otro. Eso ya no va más. La responsabilidad es del artista, no de la organización". Además, indicó que la producción solo controla los tiempos y la dinámica de cada noche, y que el listado de temas se conoce justo antes de subir al escenario. "Lo que un artista va a decir entre canción y canción es imposible de prever, y tampoco correspondería censurarlo", agregó.

En el contexto actual de un país dividido, Olmos reflexionó sobre el rol de la cultura y el público: "En los años 60 y 70 el público acompañaba determinadas expresiones porque había un contexto distinto. Hoy el país está dividido y desde un escenario no se puede ir para un solo lado. Nuestra apuesta es que prime la excelencia artística".