Edinson Cavani tiene el alta médica y Boca respira. Luego de semanas de trabajos diferenciados por una lesión lumbar que lo mantuvo prácticamente al margen durante todo el primer semestre, el "Matador" volvió a entrenarse con el grupo en el predio de Ezeiza y ya participa del fútbol reducido. La confirmación llegó a través del periodista Diego Monroig en ESPN, quien también reveló cuál es la postura del delantero de cara al partido ante Cruzeiro del martes 19 de mayo en La Bombonera.
Y la postura de Cavani es clara: no quiere el banco. Según Monroig, el uruguayo se propuso usar los días que quedan hasta el lunes para demostrarle a Claudio Úbeda que está en condiciones de arrancar de titular. No le alcanza con volver a la lista de convocados. Quiere ser titular desde el primer minuto en el partido más importante del semestre.
El dilema de Úbeda: lógica o información
La vuelta de Cavani le genera a Úbeda un problema que no es menor. El DT venía de sostener el doble nueve con Miguel Merentiel y Adam Bareiro (suplantado por Milton Giménez en el último partido) como dupla de ataque, y ese esquema estuvo funcionando con goles y rendimientos aceptables. Cambiar algo que venía dando resultado no es una decisión sencilla, especialmente con la presión que implica un partido eliminatorio.
Monroig planteó el dilema en esos términos: por un lado está la lógica, que indica mantener el doble nueve que viene jugando. Por el otro está la información, que es que Cavani hará todo lo posible en los entrenamientos previos para forzar su inclusión desde el inicio.
La pregunta que Úbeda deberá responder en los próximos días es si el estado físico real del uruguayo justifica dejarlo afuera de la formación o si su jerarquía y su hambre de revancha pesan más que el rodaje de sus compañeros.
El impacto en el ánimo del plantel
Más allá de la discusión táctica, la vuelta de Cavani tiene un efecto que va más allá del campo de juego. El uruguayo es la figura de mayor jerarquía del plantel y su presencia cambia el ánimo del grupo. Boca viene de una semana durísima tras la eliminación en el Torneo Apertura ante Huracán y necesitaba una buena noticia.
Tenerlo disponible —y con ganas de jugar— es exactamente eso. Un alivio en medio de un semestre que amenaza con cerrarse sin títulos si el equipo no clasifica a los octavos de final de la Copa Libertadores.
Lo que está en juego
Boca necesita ganar los dos partidos que le quedan en la fase de grupos: ante Cruzeiro el 19 de mayo en La Bombonera y ante Universidad Católica en el cierre. El margen es mínimo y la presión es máxima. En ese contexto, contar con Cavani entre los once o al menos como opción desde el banco es un lujo que hace apenas una semana parecía impensado.
La decisión final será de Úbeda, que tendrá que elegir entre sostener la racha de Merentiel y Giménez o apostar por el nombre más grande del plantel en el partido que puede definir el semestre.
