Una de las cosas que más enamora del fútbol argentino es, sin duda, el color de la hinchada: su ambiente. Argentina, sus clubes y la dirigencia se jacta de los colores, del folclore y de cómo vive el hincha argentino los partidos. Ya sea por los festejos, los recibimientos y el "aguante" en cada partido. Sin embargo, cada vez son más las quejas y los comentarios sobre cómo se viven los partidos en las canchas. Las críticas a los "hinchas tik tok" o, incluso, a los "influencers" que se filman durante todo el partido son cada vez más repetidas pero mientras existen esas quejas, la FIFA -el máximo órgano a nivel mundial- lo estimula.
La brecha entre los hinchas "futboleros" de antaño y aquellos que asisten a la cancha con el celular en mano para subirse al trend de tik-tok de moda crece. De hecho, se multiplican las voces sobre por qué estos hinchas con su celular tienen un lugar que se abre, cada vez más, en los clubes. Son cada vez más las instituciones (en Argentina y a nivel mundial) que le prestan atención a venderse más en redes sociales. Esta distinción aparece como una falsa dicotomía, entonces, entre los hinchas de siempre y los que no. Ya es clásico llegar a la cancha de los equipos más grandes de Argentina (y tambien de Europa) y observar cómo se empieza a llenar de turistas o "hinchas extranjeros" que pagan un tour a través de una agencia de turismo y consiguen plateas o palcos para visitar las canchas. Principalmente La Bombonera o, incluso, el estadio Monumental. Incluso, había otros tours -mucho más solapados- que hasta invitaban la "experiencia hinchada" y un turista podía ir a acompañar a la barra de algún club.
Al respecto, Agustín Giménez, experto en marketing deportivo y conductor de "Club Atlético Negocios", aseguró a este medio: "Lo que está pasando es la gentrificación del fútbol, y no es opinión, está documentado. Deloitte publicó que más de 300 estadios top del mundo arrancaron remodelaciones para diversificar ingresos: palcos, hospitality, turismo. Es el mismo manual que la NBA aplicó hace 15 años y que la Fórmula 1 aceleró desde que la compró Liberty Media. El fútbol llegó tarde y ahora corre". En ese sentido, según datos relevados por el propio Gimenez, se encontró que River tiene más de 352 mil socios activos, Boca más de 282 mil, Independiente más de 150 mil. Y los estadios entran 85 mil, 58 mil y en el Libertadores de América entran un tercio de la masa societaria. Es decir, entre el 75 y el 80 por ciento de los socios se queda afuera todos los fines de semana.
Bajo estas condiciones, el problema al que apunto Giménez es que "el hincha de TikTok no le saca el lugar al hincha tradicional. El modelo de negocio de los clubes le saca el lugar al hincha tradicional, y al de TikTok lo invitan a pasar. O sea, sí hay un problema de clima, pero la causa no es el celular. Es un modelo que decidió que el hincha histórico es menos rentable que el turista". Sobre esta situación en la cual todo se viraliza, él hace el comentario: "Son dos cosas distintas y conviene separarlas, si no quedás puteando al pibe del celular cuando el problema está dos pisos más arriba".
La final de la Champions League se jugó con un lleno total. Si bien hubo una venta especial para "hinchas primero" que rondó los 70 euros (cerca de 110.000 pesos), el valor de las otras categorías superaban los 180 euros y, más allá de los precios enormes de reventa, el valor de la máxima rondó los 900 euros. Bajo una idea de "valores dinámicos", la FIFA puso precios altos también para los partidos de la Copa del Mundo. Por ejemplo, gracias a esta situación, la entrada a precio nominal para la final alcanzaron los US$ 10.990. En el mundo el fútbol y estos grandes eventos se convirtieron en una elite y lo alejan, en definitiva, cada vez más de su público popular.
La experiencia de estar en un partido es cada vez más exclusiva. En el fútbol argentino, las restricciones a los socios -por otro lado- hace que muchos hinchas queden afuera y el pensamiento automático hace que los "hinchas del tik tok" queden expuestos por su comportamiento. Al respecto, el periodista y conferencista Marcelo Gantman relativiza esta situación. "El que piensa eso es el que está de este lado del cristal, es decir, el que no fue a la cancha, el que por algún motivo no pudo participar de eso y entiende que su lugar terminó siendo ocupado por alguien que no está muy interesado en el partido y que solamente está interesado en su propio registro, ya sea en TikTok, en Instagram o en otra red social, y que no está prestándole debida atención al partido".
Un debate que inundó las redes sociales y los programas de televisión futboleros esta semana tras la derrota de River en Córdoba y la eliminación de Boca en la Copa Libertadores (curiosamente los dos equipos que más restricciones tienen) pasó por apuntar a la dificultad de ambas hinchadas para acompañar a los equipos. De hecho, principalmente tras la derrota de Boca ante Católica, una de las primeras reacciones apuntó a que muchos de los que estaban en platea o en popular estaban más atentos a lo que pasaba con el celular o con "falta de timming" para "apoyar" al equipo en una situación complicada. Si bien la consulta sobre el comportamiento en la cancha fue realizada antes del hecho narrado, la respuesta de Gantman a este medio va en consonancia: "Por lo general, esta protesta está dada cuando el equipo por el cual hinchamos pierde. Entonces con más razón suponemos que si nosotros hubiéramos estado ahí, hubiéramos contribuido de otra manera para que el equipo no pierda".
En este sentido, indicó: "Hay nuevas maneras de ir a la cancha que incluyen un uso excesivo del celular. Pero lo que yo creo es que no existe una actitud donde alguien está haciendo algo indebido y nosotros, que nos comportamos como hay que comportarse en el fútbol, no lo estamos haciendo. Yo creo que no hay no auténticos y sí auténticos".
Más allá de los gustos que cada hincha pueda tener, en la previa de la Copa del Mundo, se conoció que la FIFA contactó a más de 40 influencers y tiktokeros para llevar a "todos lados" lo que pasa con el Mundial. Con sus ideas, con sus formatos y, principalmente, con su público. Así como el ingreso del VAR llegó para cambiar la dinámica del fútbol, lentamente lo que pasa afuera también. La pelota logró acomodarse ante el avance de la tecnologíad entro del campo, ahora será tarea de los hinchas ver en qué se puede transformar. Una cosa es segura: si no funciona, la FIFA hará todo lo posible para cambiarlo. No porque sea buena, sino porque es la gallina de los huevos de oro.
