"¿Te pido dos kilos de pechito puede ser?", es una frase que se escucha con mayor frecuencia en las carnicerías de estos tiempos libertarios. Es que el mapa de las proteínas en la mesa de los argentinos se modificó drásticamente por los efectos de la crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei. Mientras el consumo de carne vacuna se mantiene en un piso histórico, los cortes sustitutos como el pollo y el cerdo tomaron fuerza entre los consumidores, pero el crecimiento de la demanda empieza a motorizar los precios hacia arriba incluso con el flujo importador funcionando a toda máquina.
El precio de la carne de cerdo registró una nueva suba durante mayo y acumuló su segundo incremento consecutivo por encima de la evolución del valor del animal en pie. Aún así, el aumento anual continúa ubicándose por debajo de la inflación general, lo que le permite mantener su posición como una de las proteínas más accesibles para los consumidores.
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Así lo señaló un informe elaborado por JLU Consultores, que indicó que el Índice de Carne de Cerdo (ICC), medido en pesos, aumentó 2,5% durante mayo, lo cual representa una aceleración respecto a marzo (1,7%) y abril (2,3%). Según el relevamiento, la brecha de precios con la carne vacuna continúa siendo significativa, una situación que favorece la demanda y permite absorber toda la producción disponible en el mercado local.
El informe advirtió que volvió a ampliarse la diferencia entre los precios que paga el consumidor y el valor que reciben los productores por los animales. De esta manera, se consolidó el segundo mes consecutivo en el que los precios minoristas avanzaron más rápido que la cotización del cerdo en pie. Para los analistas, esta situación refleja una transferencia de rentabilidad desde el sector productivo hacia los eslabones comerciales de la cadena, especialmente en la etapa final de venta al público.
La carne porcina gana terreno frente a la vacuna
En un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, la carne de cerdo continúa consolidándose como una alternativa cada vez más elegida frente a la carne vacuna. De hecho, mayo de 2026 se convirtió, junto con mayo de 2025, en uno de los pocos meses positivos para el negocio de la producción porcina en los últimos 25 años.
Los especialistas señalaron que la demanda se mantiene firme gracias a que el consumidor percibe a la carne de cerdo como una opción más económica. Además, remarcaron que junto con la carne aviar, ya se instaló en el mercado como una de las proteínas más accesibles para el bolsillo de las familias.
Respecto de la evolución de los precios locales, la dinámica del mercado está condicionada por la oferta disponible —tanto local como importada— y por una demanda que continúa privilegiando los cortes más económicos. A nivel internacional, el precio argentino del cerdo, medido en dólares, se ubica por debajo de los valores registrados en Estados Unidos y algunos países de la región. Sin embargo, supera las cotizaciones observadas en varios productores europeos y se encuentra claramente por encima de Brasil.
Este diferencial con el principal exportador del Mercosur explica el fuerte ingreso de carne porcina brasileña al mercado argentino, un factor que limita las posibilidades de mayores incrementos en los precios locales.
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Y el pollo no ayuda
En abril, las pizarras comerciales ya habían registrado una fuerte aceleración en los valores del pollo y el cerdo, posicionándolos al frente de los incrementos mensuales de la canasta alimentaria. De acuerdo con el último informe del IPCVA, el pechito de cerdo fue el producto que experimentó el ajuste más severo en la plaza de AMBA, anotando un incremento mensual del 2,4% para alcanzar un precio promedio de $ 8.903 por kilo. Si se analiza la situación en el interior profundo, el impacto fue aún más drástico: en la provincia de Córdoba el pechito porcino saltó un 5,1% (promediando $9.445), mientras que en Rosario avanzó un 2,0% ($ 8.980).
Por su parte, el pollo fresco eviscerado tampoco dio tregua a los presupuestos familiares. En el territorio de AMBA, esta ave registró una suba del 2% mensual, fijando un valor promedio de $ 4.936 por kilo. Al igual que con el sector porcino, los mostradores cordobeses sufrieron el mayor golpe con una disparada del 4,6% en el mes, mientras que el mercado rosarino exhibió una estabilización relativa con un leve avance del 0,4%.
El informe revela que los cortes más populares y de menor valor relativo fueron los únicos que lograron sostener variaciones positivas marginales debido a la canalización de la demanda residual. El osobuco subió un 2% mensual y la picada común avanzó un 1,7%. En la vereda opuesta, los cortes de consumo masivo para las brasas o la cocina diaria sufrieron caídas abiertas: la nalga retrocedió un -1,1%, la carnaza común bajó un -1,3% y el asado de tira cayó un -1,8% mensual.
Bajo este escenario y con la carne vacuna en valores estratosféricos, los bolsillos desgastados tendrán que prestar mayor atención a lo que pase con el cerdo y el pollo para llevar algo de proteínas a la mesa.