Mientras el consumo masivo muestra una recuperación leve y desigual, se profundiza la brecha en los hábitos de gasto. Según Damián Graziano, director comercial de Nielsen para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, los hogares más golpeados destinan cada vez más ingresos a “transporte, luz o gas”, mientras que los sectores de mayor poder adquisitivo priorizan “viajar, comprar un auto o invertir en una propiedad”.
Para el especialista, este fenómeno está vinculado a un cambio estructural en el comportamiento de compra. “El consumidor se está yendo de la gran cadena, de la compra grande. Hoy el bolsillo está muy apretado y se busca controlar el gasto”, sostuvo en declaraciones a Radio Splendid.
En esa línea, describió una nueva lógica: “Empieza a tener más visitas a tiendas más chicas. El almacén de barrio y el autoservicio están más atractivos”.
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De acuerdo con su análisis, el desplazamiento responde, en gran medida, a la caída del ingreso real y al aumento de los gastos fijos. “Hay una correlación casi uno a uno entre el aumento de tarifas y la caída del consumo. Lo que antes se gastaba en productos hoy se destina a transporte, luz o gas”, afirmó. Y sintetizó: “Se pasa de un consumo aspiracional a uno funcional”.
Pero el impacto también se refleja en la actividad comercial. “Hay entre 600 y 700 tiendas menos a nivel nacional en algunos rubros, como perfumerías”, ejemplificó, y vinculó ese retroceso a la menor circulación de dinero: “No hay pesos, y eso se ve en el consumo”.
Mientras tanto, los segmentos de mayores ingresos tampoco traccionan esa demanda ya que en ese sector se está viendo una modificación en sus prioridades. “El ABC1 hoy no está traccionando consumo. Está pensando en viajar, en comprar un auto o en invertir en una propiedad”, explicó.
Repunte leve, caen supermercados y crecen compras de cercanía
Dentro de este panorama desigual, el analista ve algunas señales incipientes de recuperación, pero con un cambio profundo en los hábitos: mientras los supermercados continúan en retroceso, los consumidores migran hacia compras más pequeñas y frecuentes en comercios de cercanía para sostener el presupuesto en un contexto de pérdida de poder adquisitivo.
“En abril todavía no está recuperando supermercados. Lo que estamos viendo es una tendencia que empieza a ser de mediano y largo plazo”, señaló Graziano sobre las perspectivas de la economía a futuro. En este sentido, destacó que el consumo muestra “un leve brote verde”, luego de varios meses de desaceleración iniciados en la segunda mitad del año pasado.
“Esa tasa que empezaba a tender a cero hizo un pequeño rebote, básicamente traccionado por bebidas y alimentos”, indicó. La novedad, precisó, es que ese repunte ya no se limita a productos como golosinas o snacks: “Se empieza a ver con alimentos básicos, lo cual es positivo porque configura una canasta más consolidada”.
El rebote, sin embargo, es moderado. “Nos lleva a un interanual del 1%, empieza a verse un poco ese recupero, pero somos muy conservadores porque ahora se compara contra bases más altas del año pasado”, advirtió. En paralelo, los precios continúan en alza, aunque con diferencias según el canal de venta. “La aceleración se está viendo en todos los canales, pero en autoservicios las variaciones son un poco menores, y eso también está atrayendo al consumidor”, sentenció Graziano.
