La apertura de la economía ya empezó a generar tensiones en diferentes sectores de la industria argentina, que deben lidiar con una competencia creciente y afrontar un proceso de transformación para adecuarse a las nuevas condiciones, advirtió el consultor económico y ex ministro macrista Dante Sica.
Sica, titular de la cartera de Trabajo y Producción durante el gobierno de Mauricio Macri, alertó sobre la existencia de un “proceso de estrés dentro de lo que son algunas cadenas industriales” y sostuvo que diversas actividades deberán enfrentar una reconversión de sus estructuras productivas.
Según explicó Sica, el sector industrial se encuentra atravesando “un proceso de reestructuración” a partir de las modificaciones en las reglas bajo las cuales funciona la economía.
En particular, indicó que ya existen actividades que empiezan a acomodarse “a estas nuevas señales de precios relativos que está dando la economía”, que permiten determinar “en dónde están los sectores que hoy están generando renta”.
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Sica señaló como algunas de las actividades con mayor exposición a aquellas que durante las últimas décadas estuvieron particularmente atravesadas por las variaciones en los niveles de protección económica. Entre ellas enumeró al sector del calzado, las confecciones textiles y algunos segmentos de electrónica y línea blanca, que actualmente enfrentan condiciones de competencia más intensas.
El proceso de transformación supone también una modificación de los factores que impulsan el crecimiento económico. Según el ex ministro, el nuevo modelo avanza hacia un contexto “donde los motores de tracción están mucho más puestos en la inversión y en la exportación”, a diferencia del esquema que durante años tuvo al consumo interno entre sus principales fuentes de dinamismo.
En esa línea, el economista sostuvo que la etapa actual requiere ser evaluada con criterios distintos de los utilizados durante el régimen previo. “No tenemos que mirar la economía que está transicionando con los ojos del régimen anterior”, afirmó, y destacó que se modificaron las condiciones bajo las cuales las empresas adoptan sus decisiones.
El consumo minorista volvió a bajar en julio
Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una caída interanual del 3,8% durante julio y en la comparación con junio retrocedieron 2,1%. De esta manera, los primeros siete meses de 2026 marcaron una retracción acumulada del 2,7%, de acuerdo con el Índice de Ventas Minoristas elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME),
Mientras el gobierno de Javier Milei destaca la desaceleración de la inflación y la estabilidad cambiaria, la evolución del endeudamiento de los hogares profundiza la caída del poder adquisitivo.
El resultado de julio estuvo marcado por el menor nivel de liquidez disponible en los hogares luego del cobro del aguinaldo durante el mes anterior. A esto se sumó el impacto de las tarifas de los servicios durante el invierno.
El retroceso alcanzó a seis de las siete actividades relevadas. Los mayores descensos se concentraron en Textil e indumentaria (-5,6%), Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles (-5,5%) y Alimentos y bebidas (-5,4%). En contraste, el único rubro que logró terreno positivo fue Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción (+1%).
