La guerra comercial iniciada por Donald Trump está generando cambios en los flujos de comercio e inversiones que Brasil capitaliza por sus vínculos con China mientras la Argentina de Javier Milei, que se alineó completa y exclusivamente con Estados Unidos, sigue esperando una lluvia de inversiones, que como ya le pasó a Mauricio Macri, no llegan.
Brasil y China, los dos países probablemente más agredidos por la política de aranceles de Trump, lograron profundizar los lazos políticos y económicos, incrementando el flujo tanto del comercio bilateral como de las inversiones, mientras los agricultores de Estados Unidos ven desplomarse la demanda de granos y la economía argentina sufre de una recesión que aleja a las inversiones en la economía real y solo florece la timba financiera.
Trump utilizó a los aranceles a las importaciones como un instrumento político, que aplicó principalmente a China, con el propósito de restarle estímulos al crecimiento de su economía, y después a Brasil, en una injerencia directa en los asuntos internos de una nación para presionar políticamente por la alteración de un proceso judicial.
En ese realineamiento internacional que surgía de la política comercial, la Argentina de Milei eligió alinearse sin condicionamientos con los Estados Unidos de Donald Trump, quieren todavía no tuvo el gesto de recibir al presidente argentino en una audiencia formal en la Casa Blanca.
Brasil y China, en cambio, optaron por profundizar la relación política gestada a través del bloque de los BRICS y la relación económica, incrementando el flujo comercial y de inversiones.
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Mientras, a días de lanzarse la cosecha en Estados Unidos, China no compró ni una sola tonelada de soja, situación inédita a esta altura de la campaña, al punto que la Asociación Americana de Soja (ASA) envió una carta al presidente Trump en la que advirtió que las condiciones financieras de los productores son alarmantes y que no pueden sobrevivir mucho tiempo sin su principal comprador. La asociación prácticamente le pide a Trump que asuma una derrota y logre que China elimine el arancel de 20% y se comprometa a volver a comprar.
En tanto, los exportadores brasileños tienen que pagar una tasa de 50% para ingresar al mercado estadounidense, aplicada como presión política para frenar la investigación judicial al ex presidente Jair Bolsonaro, que cumple con un arresto por el delito de atentar contra las instituciones democráticas del país.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva rechazó esa intervención y se mantuvo en la misma línea: mantener por carriles separados las diferencias políticas de los problemas económicos y, mientras, profundizar la relación comercial con los BRICS y el resto de los países agredidos por Trump, como México y Canadá, para abrir mercado a los productores nacionales.
El resultado es que las compañías chinas incrementaron 5% las inversiones en Brasil, a 2.200 millones de dólares en los seis primeros meses de este año, según China Global Investment Tracker, y se convirtió en el segundo mayor destino de las inversiones en la economía real, solo por detrás de Indonesia, según el instituto estadounidense China Global Investment Tracker.
Mientras tanto, Milei sigue esperando que lo convoquen a negociar un acuerdo comercial que otorgue un trato preferencial, mientras los productores argentinos pagan 10% de arancel general y 35% en el caso del acero y el aluminio.
La lluvia de inversiones que no llega versión 2.0
La inversión extranjera directa en Argentina en el primer trimestre del año, último dato disponible, fue de 611 millones de dólares, según las estadísticas del Banco Central. En ese período, hubo aportes de capital por 510 millones de dólares y la reinversión de utilidades generadas en el país por empresas de capital internacional por 1.465 millones de dólares, compensados por la salida de capitales por 1.182 millones de dólares por fusiones y adquisiciones y cancelaciones de deuda por otros 182 millones de dólares.
El Rigi, el programa libertario para atraer capitales, tiene aprobados proyectos por unos 13.000 millones de dólares (la mitad vinculados a Vaca Muerta y previstos con anterioridad) y un único proyecto rechazado: el de la empresa china Ganfeng, una de las principales mineras a nivel global.
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El principal origen de los flujos de IED en el primer trimestre de 2025 fue Suiza, con ingresos netos por 916 millones de dólares, seguido por Canadá con 337 millones y recién en tercer lugar se ubica Estados Unidos, con 303 millones, según las estadísticas del Banco Central de la República Argentina.
En el primer trimestre de este año, hubo desinversión neta de dos socios tradicionales del país: las empresas de origen brasileño levantaron campamento por 898 millones de dólares y las de origen español por otros 642 millones de dólares.
Milei, como le pasó a la administración de Mauricio Macri que también privilegió la relación con Estados Unidos mientras frenó inversiones que ya se estaban desarrollando de origen chino, corre el riesgo de ver pasar su mandato esperando la lluvia de inversiones, que por ahora están inundando a Brasil.