La recaudación de impuestos cayó 4,7% en marzo y acumuló 8 meses de retracción, lo que empieza a confirmar una tendencia a mediano plazo caracterizada por la caída de ingresos vinculados a la actividad productiva y el consumo interno y de los aportes a la seguridad social por la pérdida del trabajo formal, mientras el gasto público sigue la dinámica de la indexación automática por la inflación pasada.
Esta nueva caída de los ingresos pone en dudas que se pueda alcanzar un superávit fiscal primario a nivel nacional y traslada el ajuste a las provincias, que también sufren una retracción de la coparticipación federal de impuestos del orden del 4,5%.
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Los Recursos Tributarios de marzo alcanzaron 16.071.028 millones de pesos, con un incremento interanual de 26,2% frente a una inflación en el período estimada de 32,2%, lo que marca una retracción de 4,7% aunque el número final de caíd se conocerá con la difusión de la inflación oficial de marzo.
En el acumulado del primer trimestre la recaudación alcanzó los 50 billones de pesos, con un incremento interanual de 22,7%, lo que representa una pérdida de 18% frente a la inflación.
La recaudación venía de contracción 12% en enero y 13% en febrero, por lo que moderó la caída pero al tratarse ya del octavo mes en retroceso empieza a reflejar un proceso de espiralización, donde todos los meses caen los ingresos, obliga a un ajuste mayor del gasto, que impacta en el nivel de actividad, que provoca una nueva caída de la recaudación.
El 45% del gasto público, compuesto por jubilaciones, pensiones y planes sociales, tienen una indexación por la inflación del mes anterior, por lo que en el primer trimestre acumularon 9% de suba (por la inflación de 2,8% de diciembre, 2,9% de enero y 2,9% de febrero) y en abril se espera otro impacto de 3%, por la inflación estimada de marzo.
En el primer bimestre, el Gobierno pudo contabilizar los ingresos extraordinarios por la venta de las hidroeléctricas en el primer mes y jugó con la postergación de pagos y transferencias en el segundo mes haciendo crecer la deuda flotante, por lo que el resultado fiscal de marzo genera expectativas: o convalidan la pérdida del superávit o generan mayor contabilidad creativa para seguir simulando un resultado positivo.
“Es cierto que moderó la caída, pero ya no se trata de algo puntual y empieza a marcar una tendencia”, advirtió el analista financiero Christian Buteler.
El Gobierno explicó que la recaudación se vio negativamente afectada porque no hubo ingreso de anticipos de Ganancias de sociedades con cierre de ejercicio diciembre (el más importante del año) ni anticipos de Ganancias de personas humanas. “Esto se debió a las modificaciones establecidas en el régimen de determinación de anticipos (que modificó la cantidad de anticipos a ingresar de las sociedades) y a cambios en el calendario de vencimientos de personas humanas dispuestos para el año 2025”, según explicó ARCA en un comunicado.
Uno de los motivos de la caída de ingresos estuvo relacionado con el comercio exterior, tanto por la desaceleración de las importaciones que refleja la recesión económica (cayó tanto la compras externas de bienes finales como de bienes de capital y de insumos utilizados en el proceso productivo) y de las retenciones por las menores alícuotas aplicadas para soja, trigo y maíz, en relación a las vigentes en marzo 2025.
El único impuesto que mostró una dinámica superior a la inflación es el que grava la venta de combustibles y por el que ingresaron 532.739 millones de pesos con una variación interanual de 78,8%.
Este impuesto es un monto fijo por litro de combustible que fija por decisión administrativa el Gobierno nacional y que resolvió no incrementar en abril para compensar la suba del precio que dispusieron las petroleras, por lo que perderá ese dinamismo en abril.
Los ingresos por Seguridad Social alcanzaron los 4.451.245 millones de pesos, un aumento de 28,5%, lo que refleja fundamentalmente la combinación de la caída del nivel de empleo formal con la pérdida de poder adquisitivo del salario.
El Impuesto al Valor Agregado Neto recaudó 5.619.607 millones de pesos, con una variación interanual de 28,7%, compuesto por el IVA Impositivo que subió 32,5%, más alineado con la inflación en tanto que el IVA Aduanero tuvo una variación de 19,1%.
El Impuesto a las Ganancias presentó una variación interanual de 17,1%, recaudando 2.609.519 millones de pesos y el de Débitos y Créditos conocido como impuesto al cheque, alcanzó 1.304.386 millones de pesos, con un incremento interanual de 38,4%.
En bienes personales, vinculado al pago de impuesto de los sectores de mayor poder adquisitivo, solo recaudó $ 37.465 millones con una variación interanual de 20% por las decisiones del Gobierno de reducir la carga impositiva a este sector social.
