Aumento de servicios: con el IPC cancelado, la inflación de febrero hubiera sido de casi 0,4 puntos más

Solo las subas de las tarifas hogareñas hubieran aportado más de un punto a la cifra final de inflación. Qué ocurre con el transporte. 

12 de febrero, 2026 | 00.05

Solo por las subas de tarifas implementadas en las últimas semanas en servicios como la luz, gas, agua y otros, la inflación de febrero hubiera sido de casi 0,4 puntos más si hubiera entrado en vigencia el IPC que Javier Milei y Luis Caputo decidieron cancelar.

La suba de precios de enero, que dio a conocer el martes el Indec, reveló ser más alta que lo esperado por el mercado. Mientras que las consultoras apuntaban a una cifra de alrededor de un 2,4%, y el propio Caputo había anticipado un 2,5%, el organismo estadístico anunció finalmente un 2,9%, lo que supone una nueva aceleración respecto a diciembre.

Aun así, diversos economistas advirtieron que, en verdad, si se hubiera implementado el IPC nuevo, que el Gobierno canceló la semana pasada, la inflación de enero hubiera sido menor.

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Esto se debe a que el rubro que más aumentó en enero, con diferencia, fue el de Alimentos (4,7%), que en el IPC vigente (basado en una canasta de 2004) tiene una ponderación mayor que en el IPC nuevo finalmente cancelado (basado en una canasta de 2017).

En cambio, los servicios tienen más peso en el IPC nuevo que en el vigente, pero en enero estos aumentaron "solo" un 3%, es decir, menos que los alimentos. Por eso, en el IPC cancelado hubiera tenido más importancia el menor peso de los alimentos que el mayor peso de los servicios.

De hecho, el propio CEPA, que difícilmente puedan ser acusado de oficialista, señaló que la inflación de enero hubiese sido de 2,8% con el IPC cancelado, una décima menos que con el vigente.

La suba de las tarifas en febrero

Sin embargo, esto no es lo que ocurre en febrero, mes para el que las consultoras esperan una inflación de alrededor del 2,7%, algo menor a la de enero.

Ello se debe a que en el actual mes se espera una suba menor en alimentos, del 2,7%, según EcoGo. Pero, al contrario, se anticipa una suba mucho mayor en servicios, ya que impactarán de lleno tanto el aumento en la luz (vigente recién desde el 16 de enero) como en agua y gas (vigentes desde el 1° de febrero), más altos que lo normal por la implementación de la quita de subsidios.

Concretamente, EcoGo midió un aumento de todas las tarifas hogareñas (rubro "Vivienda") de un 7,6% en febrero, compuesto por un aumento en luz del 4%, en gas del 16%, en agua del 4%, en expensas del 12%, en mantenimiento del 7% y en alquiler del 2,8%.

En el IPC vigente, los servicios tienen una ponderación o peso del 10% sobre el total, mientras que en el IPC nuevo que fue cancelado estos tienen un peso mayor, del 14,5%.

Por lo tanto, el rubro Vivienda aportará 0,76 puntos porcentuales a la inflación de febrero según la medición actual del Indec. Pero, si se hubiera lanzado el IPC más actualizado que el Gobierno decidió cancelar, el rubro Vivienda hubiese aportado 1,1 puntos porcentuales a la suba de precios del mes. Es decir, 0,35 puntos más.

Las mayores diferencias entre el impacto con el IPC de 2004 y el IPC de 2017 se dan en la electricidad (0,07 puntos versus 0,14 puntos respectivamente), expensas (0,13 puntos versus 0,17 puntos) y alquiler (0,09 puntos versus 0,14 puntos). Las diferencias son menores en gas y agua (solo 0,01 punto), mientras que no hay variación en el rubro mantenimiento.

El impacto inflacionario de la suba de tarifas en febrero con el IPC vigente (de 2004) y con el IPC cancelado (de 2018) (Fuente: EcoGo)

Por su parte, el rubro del transporte público nacional, por el tarifazo de un 31% en los colectivos del AMBA que entrará en vigencia el 17 de febrero, tendrá este mes una inflación del 5,4%, aportando 0,2 puntos a la cifra de inflación final, según calculó la consultora Equilibra.

Lo curioso es que, en el caso del transporte, ocurre lo contrario que con las demás tarifas al cruzarlo con el IPC de 2017, ya que, aunque el transporte tiene en él un mayor peso que en el IPC de 2004, específicamente el transporte de colectivo tiene un peso menor, recordó EcoGo.

Por eso, de haberse implementado el IPC nuevo, el impacto de la suba del boleto de colectivo hubiese sido más bajo, un beneficio que Caputo no pudo capitalizar por su decisión de haber mantenido el IPC viejo. Aun así, esto no llegaría a ni de lejos a contrarrestar la mayor suba en las demás tarifas, lo que esclarece los motivos del ministro de Economía para ordenar la marcha atrás.