El uso de la tarjeta SUBE cayó casi 20% en enero y fue su peor registro histórico

Al revisar la línea histórica que finaliza en 2019, no hay antecedentes de una disminución de esta magnitud. Comparado con diciembre de 2023, la cantidad de viajes casi que se redujo a la mitad.

27 de marzo, 2026 | 20.32

El uso de la tarjeta SUBE se derrumbó casi 20% en enero y marcó la peor caída desde que hay registros, de acuerdo al Banco Central (BCRA). Con el tarifazo en el transporte público que aplicó el gobierno de Javier Milei, proliferaron las promociones de bancos y billeteras virtuales que son aprovechadas por los usuarios para alivianar el peso de viajar. Actualmente, el gasto supera los 100.000 pesos por mes.

Según el último Informe Mensual de Pagos Minoristas que difundió el BCRA, se realizaron cerca de 240,4 millones de viajes mediante la tarjeta SUBE en enero, lo cual representó un desplome de 18,4% respecto a enero de 2025. Al revisar la serie histórica que finaliza en 2019, no hay antecedentes de una disminución de esta magnitud. Comparado con diciembre de 2023, la cantidad de viajes casi que se redujo a la mitad.

En el ranking, las caídas más pronunciadas también se habían registrado bajo la gestión libertaria:

  • En marzo de 2024 se realizaron 327,6 millones de viajes (-18,1 % interanual)
  • En diciembre de 2025 se realizaron 311 millones de viajes (-16,4 % interanual) 
  • En enero de 2025 se realizaron cerca de 305 millones de viajes (-14,4 % interanual)
  • En febrero de 2025 se realizaron 294,5 millones de viajes (-13,9 % interanual)
  • En julio de 2024 se realizaron 339,1 millones de viajes (-13,5 % interanual)
  • En diciembre de 2024 se realizaron 372 millones de viajes (-12,5 % interanual) 
  • En septiembre de 2025 se realizaron 351,2 millones de viajes (-10,6 % interanual) 

Para ejemplificar la catástrofe en el plástico azul, en enero de 2023 se habían realizado 370,4 millones de viajes mediante la tarjeta SUBE, una suba interanual de 18,6%. Tiempos de tarifas planchadas y amenas para el costo de vida.

De acuerdo a un informe realizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y el Conicet, para fines de 2025, el pago a través de códigos QR se afianzó como la alternativa más utilizada entre los medios electrónicos en el transporte público. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), las opciones distintas a la tarjeta SUBE ya representaban el 34% de los viajes en subte y el 6,2% en colectivos. En el interior del país, su uso alcanzaba el 14%, con una mayor penetración en ciudades como Córdoba Capital y Mendoza.

A nivel nacional, las transacciones realizadas mediante tarjetas de crédito, débito, QR o tecnología NFC concentraban el 8,3% del total de operaciones en el sistema de transporte. En un contexto de aumento de tarifas, cada vez más usuarios optan por aprovechar promociones y beneficios vinculados a estos medios de pago como forma de reducir el impacto de las subas en el costo del viaje.

Por qué cae el uso de la tarjeta SUBE

La fijación de las tarifas del transporte público depende, en general, de las autoridades locales. En los servicios que conectan distintos municipios, la responsabilidad recae en los gobiernos provinciales, mientras que en los trayectos interjurisdiccionales —entre provincias o entre una provincia y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires— la definición corresponde al Estado nacional.

Desde febrero de 2024, tras la eliminación del Fondo de Compensación al Transporte Público del Interior, se produjo un fuerte incremento en las tarifas del interior del país. Esto llevó a que el valor promedio del boleto supere los niveles registrados en 2019. Según estimaciones ponderadas, en marzo de 2026 el pasaje medio en el interior alcanza los $ 1.490.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el boleto mínimo de colectivo para los servicios que conectan la Ciudad con el conurbano ronda los $ 700. En tanto, los recorridos exclusivamente dentro de la Ciudad tienen un costo de $ 681,85, mientras que en el Gran Buenos Aires ascienden a $ 832,57. Por su parte, el boleto mínimo de tren se ubica en $ 280 y el del subte llega a $ 1.363.

En términos reales, las tarifas del AMBA se acercan a los valores de 2019, mientras que en el interior del país superan en un 42% los niveles de aquel período.

Durante febrero y marzo, las tarifas de colectivos bajo jurisdicción nacional registraron subas del 31,5% y 7,7%, respectivamente, acumulando un incremento del 41,5%. Esta medida implica un ahorro fiscal estimado en unos $ 15.000 millones mensuales para el Gobierno.

Desde 2023, las compensaciones estatales al transporte en el AMBA —tanto para colectivos como para el subte— registran una caída real del 34%. De cara a 2026, tanto la Ciudad como la Provincia de Buenos Aires mantendrán un esquema de actualización tarifaria basado en la inflación más un adicional del 2%. En el caso del subte, se retomará ese criterio tras una pausa en los ajustes, con un boleto que pasó a $ 1.363 en marzo y que llegará a $ 1.414 en abril.

Desde 2025, las tarifas en el AMBA evolucionan a diferentes ritmos, lo que se traduce en distintos niveles de cobertura de costos. Para el primer cuatrimestre de 2026, los colectivos bonaerenses cubren más del 45% de sus costos mediante tarifas, frente al 34% en los servicios bajo órbita nacional y en la Ciudad.

Según el Observatorio de Tarifas y Subsidios elaborado entre la UBA y el Conicet, el costo técnico del transporte automotor en el AMBA —es decir, sin subsidios— asciende a $ 1.811 por pasajero en febrero, o $ 2.001 si se incluye el IVA. Este valor supera el costo reconocido por el Estado nacional, que se ubica en $ 1.728, lo que evidencia la brecha entre el costo real del sistema y las tarifas efectivamente abonadas por los usuarios.