La muerte de Indio Solari, a los 77 años, abrió un capítulo de duelo que excede al rock. La política, la cultura y varias generaciones de ricoteros se sumaron a la despedida del histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Pero entre los homenajes, en las redes sociales empezaron a colarse personas que lo criticaban por gastar como él quiso el dinero que ganó con su arte.
Yanina Latorre salió a defenderlo
Fue Yanina Latorre quien salió a cruzar a quienes, apenas conocida la noticia, apuntaron contra el patrimonio del músico. El blanco era concreto: la propiedad de Parque Leloir donde Solari pasó sus últimos años, y donde fue hallado sin vida ese viernes, con su pileta climatizada. Para algunos, que creen que por defender causas populares debía vivir en la miseria, esa imagen no terminaba de cerrar con el discurso de un artista identificado con el ideario nacional y popular.
Desde su programa en El Observador (FM 107.9), la conductora desarmó esa lectura con una frase que sintetizó su postura: ser nacional y popular, sostuvo, no es incompatible con tener dinero. "La plata se la ganó trabajando", remarcó, en defensa de una trayectoria comercial que muy pocos artistas argentinos pueden exhibir.
Latorre se detuvo especialmente en el detalle más comentado de la casa. Explicó que la pileta climatizada no había sido una construcción reciente motivada por la enfermedad, sino que formaba parte de la vivienda desde mucho antes. Y aportó un dato médico: una de las terapias indicadas para personas con Parkinson, el mal que Solari arrastraba desde hacía más de una década, es precisamente la inmersión en agua climatizada.
Yanina Latorre atacó a los que criticaban al Indio
La panelista recordó haber leído en Twitter mensajes que acusaban al cantante de no haber vivido como pregonaba. Su respuesta fue directa: Solari podía permitirse esa vida y no le debía explicaciones a nadie. Citó como ejemplo el reproche del "tipo que defendía al kirchnerismo y murió en una mansión", antes de descartarlo por simplista.
En su análisis, reivindicó el perfil bajo que el músico mantuvo incluso en la cima. Lo describió como un artista austero, que se subía al escenario con una camisa a cuadros y un jean, esquivo a las entrevistas y reticente a la exposición. "No soy fan ni lo conozco", aclaró, pero objetó la idea de juzgar a alguien por su ideología después de muerto.
Por último, deslizó una reflexión sobre el hermetismo de sus últimos tiempos: hacía tanto que el Indio no se mostraba, dijo, que casi se había olvidado de que convivía con el Parkinson.
