Al menos ocho personas murieron este domingo en una protesta frente al consulado de Estados Unidos en Karachi, Pakistán, donde manifestantes pretendían ingresar por la fuerza. Al mismo tiempo, cientos de personas buscaron invadir la embajada estadounidense en Bagdad, Irak. Las manifestaciones comenzaron luego de que Irán confirmó la muerte del ayatolá Alí Jamenei tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel del último sábado.
Videos en redes sociales muestran a jóvenes rompiendo las ventanas del edificio principal del consulado estadounidense en Karachi, mientras se veía la bandera estadounidense ondear sobre el complejo, cuyo perímetro está rodeado con alambre de púas. En paralelo, una segunda protesta de miles de personas tuvo lugar en la ciudad de Lahore.
En Bagdad, por otro lado, se desplegó un fuerte contingente de seguridad en la llamada “zona verde”, donde se encuentran la mayoría de las embajadas, además del cierre de accesos. No obstante, los manifestantes continuaron intentando ingresar en esa área para expresar su repudio por la muerte del líder iraní. Desde primera hora del domingo, grupos de personas lanzaron piedras contra las fuerzas de seguridad, que respondieron con gas lacrimógeno.
El portavoz del Gobierno de Irak, Basim Alawadi, transmitió “con profundo dolor y tristeza” las condolencias de su país “al noble pueblo iraní y a toda la nación islámica por el martirio” de Jamenei. Según Alawadi, el ayatolá es considerado “un mártir entre los más destacados de la familia del Profeta” y víctima de “un acto flagrante de agresión” que viola normas humanitarias y convenciones internacionales. Los ataques lanzados ayer por Israel y Estados Unidos contra Irán dejaron más de 200 muertes, de acuerdo con cálculos de la Media Luna Roja, entre ellas la del propio líder supremo iraní.
