En un contexto político muy tenso, Honduras va a las urnas este domingo para elegir al sucesor de la presidenta Xiomara Castro, la esposa del mandatario progresista derrocado en 2009 por un golpe de Estado. Hay cinco candidatos, pero los sondeos proyectan un escenario de tres tercios entre dos ex miembros del gobierno saliente -la ex ministra de Defensa y elegida del oficialismo Rixi Moncada, y el ex vicepresidente Salvador Nasralla que se presenta por un centro centrista- y el ex intendente de la capital Tegucigalpa, Nasri Asfura, el dirigente que aglutinó a la mayoría de la derecha y, en la recta final de la campaña, consiguió un apoyo clave: Donald Trump. Como hizo con Argentina antes de los comicios legislativos, lo hizo con una amenaza poco velada. "¿Maduro y sus narcoterroristas tomarán el control de otro país como lo hicieron con Cuba, Nicaragua y Venezuela?", se preguntó mientras coquetea con convertir el Mar Caribe en la Batalla Naval.
Honduras tiene poco más de 11 millones de habitantes, de los cuales seis millones y medio serán los habilitados para votar. Casi un tercio de su PBI depende de las remesas que envían los hondureños que viven en el exterior, la gran mayoría Estados Unidos. No tiene una importancia económica particular, pero su ubicación en el corazón de Centroamérica, al lado de Nicaragua y en el medio del triángulo más violento de la región, de donde emigran miles y miles de personas todas las semanas hacia el Norte, lo convierte en un territorio estratégico para Washington. Además, en los últimos años, de la mano de Xiomara Castro, se había convertido en un protagonista del eje progresista o de izquierda de América Latina y el Caribe.
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"La elección del domingo 30 es entre dos modelos, el de la oligarquía y el socialista democrático”, sentenció Moncada en su acto de cierre en San Pedro Sula, cuando pidió el voto para la Presidencia pero también para que el oficialismo Partido Libre consiga una mayoría en el Congreso de Diputados. En los comicios de este domingo también se definen 20 bancas del Parlamento Centroamericano con sus suplentes,y 298 intendencias municipales.
Mientras el oficialismo buscó plantear la decisión en términos ideológicos, Asfura del conservador Partido Nacional -al que el país entero conoce por su apodo: Papi a la orden- apostó por una fórmula que viene funcionando para la derecha más extrema en la región: presentarse como un outsider de la disputa tradicional entre izquierdas y derechas, entre dirigentes tradicionales. "Hay que asistir a los centros de votación con firmeza, con valor, con coraje y sin miedo" para "expulsar del poder a ideologías fracasadas" y "luchar de frente por la democracia", propuso en su cierre de campaña.
Finalmente Nasralla, ex aliado de la presidenta Castro y quien fue designado presidencial -el equivalente al vicepresidente en otros países- durante los primeros dos años de gobierno, se concentró en la interna que desgastó al gobierno de Xiomara Castro en los últimos tiempos. En su discurso de cierre pidió “votar a un verdadero presidente para Honduras” porque en los últimos años "no fue Castro quién tomó las decisiones, sino la propia Rixi Moncada".
Trump sale a buscar un aliado en la región
A sólo cinco días de las elecciones y pese a que la veda electoral hondureña ya había comenzado, Trump irrumpió de la manera más explícita posible. "¡Espero que el pueblo de Honduras vote por la libertad y la democracia, y elija a Tito Asfura como presidente!", escribió en su cuenta de la red social Truth Social. Sin indirectas ni tapujo, el presidente estadounidense vinculó la elección de este domingo a su ofensiva militar en la región, la primera en más de 35 años. "La democracia está en tela de juicio en las próximas elecciones en el hermoso país de Honduras. ¿Maduro y sus narcoterroristas tomarán el control de otro país como lo hicieron con Cuba, Nicaragua y Venezuela?", se preguntó luego de acusar al presidente de Venezuela de ser un líder narco y dejarlo expuesto legalmente -sólo dentro de Estados Unidos- a un ataque militar.
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"El único verdadero amigo de la libertad en Honduras es Tito Asfura. Tito y yo podemos trabajar juntos para combatir a los narcocomunistas y brindar la ayuda necesaria al pueblo hondureño. No puedo colaborar con Moncada y los comunistas, y Nasralla no es un aliado confiable para la libertad. No se puede confiar en él", concluyó Trump, una declaración que podría acarrear un peso especial en un momento en que Estados Unidos despliega al 10% de su flota global a sólo unos kilómetros de las costas caribeñas de Honduras.
Aunque esta fue la primera declaración de Trump, no fue la primera de su Gobierno. "Nuestro gobierno sigue de cerca la situación y exhorta a todas las autoridades competentes, incluidas las electorales y las militares, a que respeten escrupulosamente las leyes y la Constitución de Honduras", afirmó el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, en medio de la campaña en su cuenta de X, alimentando las denuncias de posible fraude de la derecha.
La construcción de la amenaza de un fraude nació de una investigación que el Ministerio Público abrió por una serie de presuntos audios en los que un diputado y la delegada del Partido Nacional en el Comité Nacional Electoral, Cossette López, hablaban con un militar no identificado sobre supuestos planes para afectar al oficialismo en la votación. Ante esto la presidenta Castro denunció un intento de "golpe electoral" y la candidata Moncada acusó a la oposición de haber creado esos audios con Inteligencia Artificial.
Nada se probó, pero sirvió para instalar el fantasma de un posible fraude, una herramienta a la que la derecha en la región y en Estados Unidos -Trump mismo- han echado mano más de una mano ante una derrota en las urnas. La Organización de los Estados Americanos (OEA), la misma que avaló el golpe de Estado en Bolivia- ya confirmó que enviará una misión de observación electoral al país centroamericano, mientras que desde Washington también mandarán una delegación de nueve congresistas estadounidenses, siete republicanos y dos demócratas, para que monitoreen los comicios.
Un escenario de tercios
Las encuestas midieron el primer mes y medio de campaña, mientras que en el tramo final se hicieron pocas y con mediciones poco chequeables. Sin embargo, la socióloga argentina Camila Vollenweider, miembro del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) y especialista en la política electoral hondureña, explicó a este portal que los pronósticos describen un escenario muy parejo de tercios: “Para estas elecciones, Cid-Gallup otorga un resultado dividido en tercios entre Moncada (Libre, con 26%), Nasralla (Partido Liberal, 27%) y Asfura (Partido Nacional, 24%), mientras que TResearch presenta como potencial vencedora a Moncada, con 44%, seguida por bastante diferencia por Nasralla (30%) y Asfura (18%)”.
“Las encuestas más fieles en los últimos años fueron las de TResearch y Cid-Gallup, que en 2021 fueron las únicas que anticiparon el triunfo de Xiomara Castro”, aseguró la socióloga Vollenweider. “En septiembre de 2021, TResearch arrojó que la actual presidenta obtendría 47,7% -que al final sacó el 51%-. También fue precisa con los resultados de los otros dos contendientes, Asfura y Rosenthal”, señaló, y agregó que Cid-Gallup “también fue certera porque anticipó un triunfo de Castro con el 52%”, agregó la analista para explicar la credibilidad del sondeo.
Una de las grandes interrogantes es de cuánto será la participación. Honduras es un país que tiene una tasa generalmente baja. De acuerdo a los datos propios del Consejo Nacional Electoral (CNE), siempre rondó por el 60%, con una excepción en las elecciones del 2009 posteriores al golpe que derrocó a Manuel Zelaya, que tuvo una caída histórica del 49%.
Uno por uno, quiénes son los principales candidatos y qué trayectoria tienen
Rixi Moncada
Rixi Moncada es abogada, ex magistrada y dirigente del partido Libre, que gobierna actualmente en Honduras desde 2021 bajo el liderazgo de Xiomara Castro. Fue secretaria de Trabajo y Seguridad Social, ministra de Finanzas (2022–2024) y hasta hace poco ministra de Defensa, cargo por el que mayormente se la conoce por haber sido la primera mujer hondureña en ocuparlo. Moncada se presenta como continuadora de Castro, pero fundamentalmente como heredera del esposo de ella, Manuel Zelaya, que fue electo presidente en 2005 y derrocado en 2009 por el golpe de Estado del entonces presidente del Congreso Nacional, Roberto Micheletti, y el oficial del Ejército, René Antonio Herpburn Bueso.
Nasri Asfura
Nasri Asfura es un empresario de la construcción y político conservador, afiliado histórico del Partido Nacional de Honduras (PNH). Fue alcalde del Distrito Central de Honduras, que aglutina las localidades de Tegucigalpa y Comayagüela, entre 2014 y 2022. También fue candidato presidencial en 2021, cuando fue derrotado por la presidenta Castro. En sus redes y en las calles se lo conoce por su llamado apodo: Papi a la orden.
Como miembro del PNH, Asfura se presenta como representante de la derecha tradicional hondureña, lo que lo hace figurar ante la opinión pública como el principal contendiente al gobierno. Cuenta con el apoyo público de Trump, quien este miércoles lo definió como “el amigo de la libertad” en Honduras.
Salvador Nasralla
Salvador Nasralla es un ex presentador de televisión, que con los años se transformó en figura política, empezando su carrera en el Partido Anticorrupción en 2011, del que fue co-fundador y por el que fue candidato a presidente en las elecciones de 2013. También se presentó como candidato en 2017 en una alianza que incluyó a los partidos Libre e Innovación y Unidad (PINUD).
En 2019 fundó el Partido Salvador de Honduras (PSH), por el que buscó retomar su carrera política de cara a las elecciones de 2021. Sin embargo, poco antes de la inscripción de listas, intentó abandonarlo y afiliarse al Partido Liberal para postularse desde allí, pero fue rechazado. Finalmente lanzó su candidatura con el PSH hasta que en octubre la declinó, al cerrar un acuerdo con el partido Libre y ser inscrito como primer designado presidencial de Xiomara Castro, cargo por el que fue elegido y ejerció hasta 2022.
Ignorando su historial, busca mostrarse como el candidato outsider y se quiere reflejar como la versión local de Javier Milei y de Nayib Bukele. Llegó a definir al triunfo de Milei en Argentina como “un punto de inflexión para toda América Latina”.
