La rebelión de las “cucarachas” en India expone la grieta de un modelo que crece pero no distribuye

En la mayor democracia del mundo, el PBI crece al 6% anual, pero casi el 40% de los jóvenes profesionales no encuentra trabajo. La irrupción del Partido de las Cucarachas no es un hecho aislado ni particular de la India: es la radiografía de una Generación Z global que le leyó la “magia” al capitalismo emergente y que ahora exige algo más que promesas de progreso.

01 de agosto, 2026 | 00.05

India no solo es un país que crece, sino que también se mantiene entre las economías de más rápido crecimiento, según dijo este año el Banco Mundial (BM). Y esto se da a pesar de la desaceleración del crecimiento global en medio del conflicto en Medio Oriente que empezaron Donald Trump y Benjamin Netanyahu el 28 de febrero cuando atacaron Irán. “Las sustanciales reservas de divisas, la baja inflación, la deuda pública denominada principalmente en rupias, un sector financiero sólido”, entre otros, son los indicadores positivos que menciona el BM en su informe publicado en abril, solo un mes antes de que estallara el denominado movimiento juvenil de las “cucarachas”.

Y aunque la frase “una sola chispa puede incendiar la pradera” se le atribuye al ex líder del país vecino Mao Tse Tung, vale también para el caso indio porque este movimiento que nació por la filtración de las consignas del examen Neet, una exigente prueba para el ingreso a la carrera de Medicina -para el que se presentaron más de dos millones de postulantes y cuyo escándalo, según medios locales, contribuyó al suicidio de una veintena de estudiantes-, terminó en un cuestionamiento generalizado a la política por el lugar que prescriben a ciertos jóvenes. Y frente a la narrativa oficial de la "India Desarrollada" -Vikshit Bharat-, la calle muestra otra cosa, o al menos complejiza esa simplificación.

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India se sigue proyectando como una de las grandes potencias del siglo XXI y sus indicadores no parecen desmentirla, pero también es cierto que el 40% de los jóvenes graduados están sin trabajo y dos tercios del mercado laboral sigue sumido en la informalidad.

"India viene creciendo bastante, muy fuerte en términos económicos, en un promedio de 6% anual desde casi el inicio del siglo. Y al ser el país más poblado del mundo, eso obviamente le pone presión al sistema educativo y a las aspiraciones de los jóvenes, que enfrentan un mercado de trabajo muy informal. India tiene un mercado de trabajo con casi dos tercios de informales, y el desempleo pega más en jóvenes", explicó a El Destape el doctor en Economía especializado en India, Manuel Gonzalo.

El autor del libro “India desde América Latina: Periferización, construcción del Estado y crecimiento impulsado por la demanda” agregó que "hay una especie de desajuste en el sentido de las expectativas, empieza a haber en India una suerte de demanda de otras cosas, de mayor acceso a educación, trabajos mejores pagos, etc".

Por otro lado, Sabrina Olivera, doctora en Relaciones Internacionales especializada en Asia e India, explicó en diálogo con El Destape que "la edad media de la sociedad india es de 28 o 29 años y siempre se dice: 'Bueno, este es el bonus demográfico de India, es un gran elemento para el mercado de trabajo’. Pero, por otro lado, tenés una contrapartida: les tenés que dar oportunidades de formación y de trabajo".

La especialista en Asia e India también comentó que "si tenés 10 millones de personas que entran a la fuerza de trabajo cada año y la creación de fuentes de trabajo no está acorde a ese número, en algún momento vas a tener dificultades". Sin oportunidades parece ser una bomba de tiempo.

Los jóvenes le leen el truco al crecimiento

Las protestas se fueron masificando por la filtración, hubo choques con la policía y una masiva represión e, incluso, trasladaron a la fuerza a un hospital al activista Sonam Wangchuk, que estuvo casi un mes en huelga de hambre en apoyo al movimiento. Frente a esto, el primer reflejo de la élite fue un insulto, el de "cucarachas" y “parásitos”, por el propio máximo referente de la Justicia, el presidente del Tribunal Supremo de la India, Surya Kant. Un insulto que rápidamente fue apropiado por los jóvenes. Esto detonó la rabia acumulada de una generación que estudió y se capacitó, pero que descubrió que no hay lugar para ella en la fiesta de los buenos indicadores de una de las potencias de Asia.

La idea de que los jóvenes se tragan fácil el "cuento de la meritocracia" o el derrame económico se vio cuestionado. “No es real una imagen de los estudiantes universitarios como pasivos, al contrario, los estudiantes universitarios tienen una politización grande, sea por cuestiones de castas, de género, políticas", dijo Gonzalo. 

La reacción a lo que algunos señalan como un acto de corrupción del gobierno del primer ministro Narendra Modi derivó en que éste terminó cediendo y tuvo que pedirle la renuncia al ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, a quien el movimiento visibilizaba como principal responsable. 

Olivera destacó que "los jóvenes solían ser quienes más apoyaban a este gobierno” de Modi, pero también son los jóvenes los “que están frustrados, porque en ellos son el grupo en el que la tasa de desempleo más aumenta. Pueden recibirse de la universidad y nunca conseguir un empleo”. Es la frustración de competir por un puñado de puestos -2,2 millones de aspirantes para 140.000 plazas de Medicina, por ejemplo- mientras el sistema pareció operar con corrupción y filtraciones.

A pesar de haber sido objeto de las críticas más generales, Modi respondió e incluso la Corte Suprema -de donde salió el mote de las cucarachas- ordenó la liberación de los menores de 18 años detenidos durante las protestas. Según medios indios, el presidente del Tribunal exigió a las autoridades que preservaran los datos digitales y personales de las personas que participaron en las manifestaciones y prohibió cualquier acción coercitiva contra ellas.

Para Gonzalo, Modi se muestra sólido, pero no sin críticas. "Va por su tercer mandato y me me parece que está habiendo demandas del tipo: 'Bueno, está bien, el crecimiento es buenísimo, pero quiero otras cosas o quiero mejores servicios públicos'. Pero lo veo consolidado. Puede ser que en un tercer mandato siempre aparece con cierto desgaste, pero en general su partido ganó las elecciones (en 2024) con un resultado muy fuerte".

La oposición intentó usar parte de este movimiento que nació en las redes pero que se volcó a las calles. "La oposición en realidad aprovecha todo esto para pegarle a Modi. No sé si comparten tanta agenda con las demandas de los jóvenes. Porque el Partido del Congreso, que hoy está subidísimo a toda esta ola, tuvo muchísimos años en el Gobierno y tampoco recogió estas demandas. Ahora es la manera que tiene la oposición de hacerse presente", según Olivera.

India ¿caso testigo?: Crecimiento sin distribución

India no es una excepción, al menos en un punto: es otra economía emergente de este siglo que muestra acumulación en la cima de la pirámide, pero con desigualdad en la base. El mecanismo del crecimiento sin suficiente distribución se repite: tasas altas de PBI que no se traducen en salario real, poder de compra ni mejores servicios públicos como salud, educación de calidad.

Además de la brecha entre lo formal y lo informal, India es una economía que mientras expulsa o no integra a los jóvenes al mercado laboral, genera multimillonarios y gigantes tecnológicos: tiene 229 multimillonarios, ubicándose en el tercer puesto a nivel mundial según dos clasificaciones globales de seguimiento de grandes fortunas: la Lista de Multimillonarios de Forbes y el Hurun Global Rich List publicadas este año.

Como indicó Gonzalo "lo paradójico de India es que tenés crecimiento económico, pero también crecimiento de la desigualdad por la propia dinámica capitalista". Y Olivera, agregó que se trata del "típico problema de India: la distribución. Podés ver tasas de crecimiento muy importantes, pero sin embargo cuando vas al poder de paridad de compra es bajo".

En todo caso, lo particular de la India pasa por la estructura social tradicional y política. El sistema de castas que sigue totalmente vigente opera como un ordenador invisible en el mercado laboral y la educación, frenando el ascenso social incluso para quienes acceden a la universidad. 

Pero las castas no son algo monolítico. Gonzalo detalló que "los Dalits, que son el segmento más bajo, sí acceden a la universidad. Entonces, no es que la universidad india es un gueto en donde no entran las castas bajas. Tienen cupo para esos segmentos”. Sin embargo, son temas sensibles que no siempre se hablan abiertamente entre estos sectores.

En cierta forma, la advertencia de las "cucarachas" trasciende al territorio indio. El quiebre del contrato social con las juventudes es un contagio y no hace falta viajar hasta Asia, ya que por estos días en Argentina la principal causa de muerte de los jóvenes es el suicidio. Según datos del Ministerio de Salud de Javier Milei, desde 2022, el suicidio lidera las causas de muerte en personas de 15 a 24 años y, en 2024, volvió a ocupar el primer lugar entre quienes tienen entre 25 y 34 años, desplazando a los accidentes de tránsito. Y claro, no es exclusivo de los argentinos y los factores son multicausales, pero el malestar en el sector vital de la sociedad es evidente.

El modelo de "crecer primero para distribuir después" ya no es comprado por las nuevas generaciones. El Partido de las Cucarachas quizás sea efímero como tendencia, pero la grieta que puso al descubierto es permanente y trasciende a India. Cuando una economía crece pero no reparte, la juventud termina encontrando las formas -absurdas o no, virales o callejeras- de dinamitar la ilusión del éxito.