Por qué el Acuerdo Mercosur – UE es mucho más que un acuerdo comercial

12 de febrero, 2026 | 08.58

El mundo atraviesa un escenario internacional de gran incertidumbre y volatilidad, con subas de aranceles, rupturas en las cadenas de valor, tensiones geopolíticas, crisis marcada del multilateralismo y otros múltiples factores que dejan a las claras que estamos en una época de grandes transformaciones. Sin dudas, este escenario genera una marcada inseguridad sobre la evolución del comercio internacional y, sobre todo, de cómo la política impacta en los flujos de intercambio de bienes y servicios a nivel global.

Naturalmente Argentina no está exenta de este contexto, a pesar de tener un muy bajo coeficiente de internacionalización, ya que la participación del comercio exterior en el PBI es de las más bajas a nivel mundial (solo el 28%, cuando la media mundial es del 57% y la de LATAM un 50%). En parte, este fenómeno es explicado por la baja participación en acuerdos comerciales con socios extra Mercosur.

En este escenario global, el acuerdo con la UE representa una gran oportunidad para la Argentina y el Mercosur. No es un acuerdo perfecto. Ningún acuerdo entre bloques con profundas diferencias estructurales puede serlo. Pero en un mundo que se reconfigura aceleradamente, donde los grandes espacios económicos consolidan alianzas estratégicas y protegen sus cadenas de valor, la discusión central no es si el acuerdo es ideal, sino si la Argentina puede permitirse quedar al margen de ese proceso.

Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

La relevancia para nuestro país del mercado europeo

En primer término, por la relevancia del mercado europeo. La UE sigue siendo la tercera economía mundial, con 450 millones de habitantes que tienen un PBI per cápita de USD 43.000. Además, es el segundo importador mundial de bienes, el primer importador mundial de servicios, el principal socio comercial del Mercosur y la principal fuente de IED (inversión directa) recibida.

La gran mayoría de las exportaciones del Mercosur se verán beneficiadas arancelariamente en el ingreso al mercado europeo, ya sea a través de la eliminación de aranceles o por la suba de cuotas, generando oportunidades de nuevos negocios, sobre todo para las PyMES, economías regionales y alimentos con alto valor agregado, que de otra manera tendrían dificultades para competir en el acceso a dicho mercado.

Oportunidades concretas para los productos argentinos

En este sentido, el Acuerdo se traduce en oportunidades concretas. Las cuotas negociadas son las más grandes que la Unión Europea haya otorgado a un socio comercial. Se establecen, entre otras, cuotas de 99.000 toneladas de carne bovina, 180.000 toneladas de carne aviar, 1.000.000 de toneladas de maíz y 650.000 toneladas de etanol. A ello se suma un logro importante para la Argentina: la eliminación completa del arancel del 20% sobre las carnes exportadas bajo la cuota Hilton, que asciende a 29.500 toneladas anuales.

El acuerdo también mejora de manera sustantiva el acceso de otros complejos relevantes. La Unión Europea elimina los aranceles al vino argentino y reconoce 140 indicaciones geográficas y expresiones tradicionales, como “reserva” o “gran reserva”, una demanda largamente sostenida por el sector vitivinícola. En pesca, productos como la merluza Hubbsi congelada entera y sus filetes obtendrán acceso libre de arancel desde la entrada en vigor. En el caso de las frutas cítricas, por primera vez la Unión Europea elimina para un socio comercial el sistema de precios de entrada, un cambio de enorme relevancia si se considera que la Argentina exporta alrededor de USD 200 millones anuales en limones al mercado europeo.

Además, el establecimiento de reglas y disciplinas preferenciales permitirá al Mercosur contar con un canal privilegiado para tener un acceso estable al mercado europeo, abrir nuevos mercados y resolver cualquier inconveniente comercial que pudiera presentarse en el futuro, sobre todo en un contexto de proliferación de barreras no arancelarias.

Los acuerdos comerciales de nuestros competidores

Estos beneficios deben analizarse además en clave comparada. Nuestros principales competidores ya cuentan con acuerdos de libre comercio con la Unión Europea: Chile, Perú, Colombia, Ecuador, México, Costa Rica, El Salvador, Sudáfrica y Nueva Zelanda. No avanzar implica competir en condiciones estructuralmente más desfavorables, con pérdida potencial de mercados, divisas y oportunidades de expansión exportadora.

¿Con que herramientas cuentan los productores argentinos para defender la competencia desleal de productos europeos?

Como se señaló, el Acuerdo no es perfecto pero es una herramienta correcta si se aplica adecuadamente. En ese sentido, el Acuerdo prevé las herramientas necesarias para dejar a resguardo a nuestra producción nacional.

  1. Por un lado, la eliminación de aranceles es asimétrica. Solo a modo de ejemplo, con la entrada en vigor del Acuerdo la UE eliminará aranceles para el 74% de las exportaciones del Mercosur, mientras que nuestro bloque solo lo hará para el 14% de las importaciones desde la UE.
     
  2. Los productos más sensibles para los productores argentinos han sido excluidos del Acuerdo (es decir, no se reducirán los aranceles). Y si fueron incluidos, los aranceles solo se eliminarán bajo esquema de cuotas de volumen limitado o la apertura se realizará en períodos que pueden llegar a 15 años.
     
  3. Finalmente, Argentina mantiene el derecho de aplicar salvaguardias bilaterales en el caso de aumento abrupto de las importaciones, así como medidas de defensa comercial en caso de ser necesario:
  1. El Capítulo 8 reconoce la aplicación de los acuerdos sobre Antidumping, Subsidios y Medidas Compensatorias y sobre Salvaguardias de la Organización Mundial del Comercio.
  2. El Capítulo 9 establece la “Salvaguardia Bilateral”. Esto es que una de las partes (MERCOSUR) podrá, en circunstancias excepcionales, aplicar medidas de salvaguardia bilaterales cuando las importaciones desde la otra parte (UE) de un producto bajo condiciones preferenciales han aumentado en cantidades tales que causen o amenacen causar un daño grave a su industria nacional.
  3. El Capítulo 15 asegura medidas de “competencia” libre y no distorsionada.
  4. El Capítulo 16 permite la otorgación de subsidios si son necesarios para lograr un objetivo de política pública, en la medida que no distorsionen el correcto funcionamiento de los mercados.
     

¿Cómo afectan al Acuerdo las medidas paraarancelarias?

En cuanto a los aspectos paraarancelarios y de los estándares sanitarios, ambientales y técnicos exigidos por la Unión Europea es importante poner el debate en perspectiva.

Los requisitos sanitarios, fitosanitarios, técnicos y ambientales que impone la UE no surgen del acuerdo MERCOSUR–Unión Europea: son normas internas de su propio ordenamiento jurídico y se aplican de manera general a todos los proveedores externos, exista o no un tratado comercial de por medio. En otras palabras, exportar a Europa implica cumplir esos estándares. El acuerdo no los crea ni los agrava; simplemente opera dentro de ese marco regulatorio ya existente.

Por lo tanto, el verdadero dilema no es si aceptar o rechazar esas exigencias —porque cualquier economía regional que aspire a vender en el mercado europeo deberá cumplirlas en todos los escenarios— sino cómo la Argentina organiza una estrategia doméstica que permita acompañar a sus sectores productivos en ese proceso de adecuación. La discusión central pasa por fortalecer políticas públicas de asistencia técnica, financiamiento, innovación tecnológica e infraestructura, que permitan absorber los costos de cumplimiento y sostener la competitividad de nuestras PyMEs y economías regionales.

Plantear que el rechazo del acuerdo elimina la necesidad de cumplir estándares europeos es una ilusión. Sin acuerdo, las exigencias seguirán vigentes; la diferencia es que competiríamos sin preferencias arancelarias y sin un marco institucional estable de relación. Con acuerdo, en cambio, se abre la posibilidad de combinar acceso preferencial con una política activa de acompañamiento productivo.

Vayamos a un ejemplo concreto, el biodiesel. La UE espero a la firma del Acuerdo para avanzar con una nueva normativa ambiental de la Unión Europea que reclasificaba a la soja como un supuesto de “alto riesgo” de cambio indirecto del uso del suelo (ILUC), equiparándola al aceite de palma. Esto frenaría las importaciones de biodiésel de soja y aceite de soja provenientes de la Argentina y otros países, aunque sin alcanzar la harina de soja.

Ahora bien, esta clasificación no se aplicó al biodiesel de Australia por un motivo: Australia tiene acuerdo con la UE. Esto permite el Acuerdo, sentarse en la “mesa” y negociar comercial y políticamente.

¿Cuál es el impacto en los Derechos de Exportación (DEx) que aplica nuestro país?

El Acuerdo tiene un impacto directo en la política tributaria de aplicación de DEx por parte de Argentina. Es situación podría ser una ventaja para nuestro país.

El Acuerdo prevé la prohibición de que Argentina aplique DEx a productos que se exporten a la UE a partir del tercer año, con dos excepciones:

  1. Situaciones de emergencia por fuertes desequilibrios, por ejemplo, una fuerte devaluación en nuestro país.
  2. La excepción a algunas cadenas de valor, como la de la soja. Recién a partir del quinto año el techo de DEx será del 18% y luego baja gradualmente al 14% en el año 10.

Este último punto lleva a evaluar si tal vez este “techo” a la aplicación de retenciones no le permite a nuestro país trazar un sendero de previsibilidad a los productores. A modo de ejemplo, en la década del 2000 Brasil producía 40 millones de TNs de soja y este año va a superar los 150 millones de TNs. Argentina producía en dicha década 48 millones de TNs y este año llegará a los 47 millones. Algo debemos revisar para evitar seguir estancados en los niveles de producción.

Conclusión

El Acuerdo tiene otros beneficios. Claramente fortalecerá al Mercosur, mejorando su inserción internacional y modernizando su marco regulatorio a través de la adopción de normas de avanzada que garantizan un comercio seguro y previsible. Esto facilitaría la futura firma de acuerdos con otros países ya que los ajustes normativos requeridos serían sensiblemente inferiores. Por otra parte, descomprime parcialmente la tensión intra Mercosur sobre la baja red de acuerdos firmados, pasando de acuerdos con países que representan el 10% del PIB mundial a casi el 30%.

Asimismo, el Acuerdo es una verdadera expresión de políticas públicas. Ha sido negociado durante 25 años, atravesando gobiernos de diferente signo político. Todos han aportado a esta construcción colectiva; es un acuerdo de la Argentina, no de un gobierno en particular (mucho menos de este que tardo casi dos años en designar un embajador ante la UE). Por lo tanto, la adopción de reglas que estabilicen a futuro las políticas nacionales contribuirá sensiblemente a fortalecernos como país y brindar un marco regulatorio claramente más proclive a la recepción de inversiones y desarrollo de negocios, fundamental para el progreso del país.

Finalmente, el acuerdo debe leerse como una base, no como un punto de llegada. Su verdadero impacto dependerá de las políticas que se desplieguen puertas adentro: inversión en infraestructura logística, crédito productivo, desarrollo tecnológico, formación de recursos humanos y fortalecimiento de cadenas de valor. Sin estas políticas, ningún acuerdo comercial genera desarrollo por sí solo; con ellas, puede transformarse en una herramienta poderosa.

MÁS INFO
Guillermo Michel

Abogado y contador, oriundo de Gualeguaychú. Diputado de la Nación en Unión por la Patria (2025-2029). Fue titular de la Dirección General de Aduanas (DGA) desde julio del 2022 hasta fines del gobierno de Alberto Fernández; cargo que también desempeñó durante el último año de Cristina Fernández de Kirchner como Presidenta de la Nación (2015).