Arietto fue echada por trabajadores que protestan por pago de sueldos: "Caradura"

La senadora libertaria se presentó a defender a una empresa que no le paga el sueldo a 280 trabajadores hace dos meses y se fue abucheada. Antes de llegar a la planta pidió que las fuerzas de seguridad intervengan para desarticular la huelga.

29 de agosto, 2025 | 13.32

La senadora bonaerense por La Libertad Avanza (LLA) Florencia Arietto fue echada por un grupo de trabajadores de la empresa de cosechadoras Vassalli, en Santa Fe, cuando se presentó en representación de la empresa para intentar levantar una huelga por falta de pago de sueldos. "Volvé a Buenos Aires, caradura", le gritaban los empleados. Hace 60 días que la empresa está parada por una medida avalada por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), frente a lo que la legisladora pide que "la policía actúe preventivamente y en flagrancia", sin orden judicial, para desactivar la protesta.

"Qué se vaya, qué se vaya", gritaba un grupo de trabajadores agolpados en las puertas de Vasalli, en la localidad santafesina de Firmat. Entre gritos y abucheos, Arietto fue echada de una asamblea de trabajadores. "Volvé a Buenos Aires, caradura. ¿Cuánto cobraste para venir?", le recriminaban. La senadora tomó, como abogada, la defensa de la patronal y apuntó contra la "mafia sindical" que está detrás del reclamo y que, según ella, quiere "fundir" la empresa, una postura que motivó el enojo de los operarios que no cobran su sueldo hace meses.

La legisladora había viajado a Santa Fe desde Buenos Aires para ratificar una denuncia penal contra Diego y Cristian Romero, dos hermanos que están al frente de la seccional local de la UOM, y que respaldan la medida en Vasalli. "Están obligando que la compañía quiebre, cierre y funda y que los 280 trabajadores se queden sin trabajo. Si se quedan sin el pan es por responsabilidad exclusiva de la mafia sindical que hace 40 años funde compañía", apuntó.

Mientras que desde la UOM señalan que la firma no paga salarios desde junio, y los trabajadores advierten que desde diciembre cobran “en cuentagotas”, Arietto pide la intervención de las fuerzas de seguridad para desarticular la medida de fuerza. "Esperamos que la policía actúe preventivamente y en flagrancia, no necesita orden judicial", exigió en un video que subió a sus redes sociales antes de viajar a Santa Fe.

Además, la senadora exPRO cargó contra el titular del gremio a nivel nacional, Abel Furlán, por ser "el único responsable por las 280 familias de Vassalli que se van a queda sin trabajo" y lo calificó de ser un "cagón y parásito". "Yo personalmente llame a la UOM nacional para explicarles la denuncia penal contra sus subordinados por compulsión a la huelga, amenazas, daño, lesiones y desbaratamiento de empresas, no quiso reunirse. Cagón y parásito. A fondo defendiendo a quien genera trabajo, a quien quiere trabajar y a la propiedad privada", escribió en sus redes.

El duro presente de Vassalli

Desde la UOM detallaron que la empresa adeuda parte de los haberes de junio, la totalidad de julio y el medio aguinaldo, además de sumas retroactivas. Las medidas de fuerza comenzaron hace 60 días e incluyeron un parate de las máquinas, quemas de cubiertas y permanencia en el acceso a la planta.

"La gente tiene hambre ya. Necesitamos que aparezca el titular de la empresa y explique qué plan tiene para la fábrica", había advertido hace unas semanas Diego Romero, uno de los dirigentes locales de la UOM.

La firma fue fundada en 1949 por Roque Vassalli y fue emblema nacional de la maquinaria agrícola llegando a producir más de 1.000 cosechadoras anuales. Sin embargo hace más de una década que atraviesa un proceso de reestructuración que incluyó cierres, reaperturas y sucesivos cambios de propietarios.

A comienzos de 2024 la empresa pasó a manos de Eduardo Marsó, empresario entrerriano, exdueño de la avícola Las Camelias y actual titular de la metalúrgica Albace, lo cual fue vendido como una señal de confianza empresarial hacia el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, a más de un año  y medio de la compra, Vassalli atraviesa un difícil momento económico con tres cheques rechazados por falta de fondos por un total de $7,6 millones y ocho más por defectos formales por $4,8 millones, según datos del Banco Central.