Elecciones 2021: la pandemia bajo otras formas

15 de septiembre, 2021 | 08.09

Alrededor de las 20 horas del domingo último en las redes solo se hablaba de algunas caras con ciertos gestos según de cual espacio político se refería. Minutos después el ministro del Interior informaba sobre la carga de datos y los rostros cambiaron abruptamente. En cada uno de los centros de cada espacio político trocaron los ánimos: algarabía por pesadumbre y viceversa. Este cambio no fue únicamente porque las encuestas de boca de urna fallaron una vez más, incluye también la lectura que se venía realizando sobre el desarrollo de las elecciones 2021 PASO. Es más, me atrevo a decir que el diagnóstico elaborado por el macrismo “la gente está harta de los atropellos, sufrimos un gobierno autoritario” se conecta poco con lo que parece representa la pérdida de votos que sufrió el FdT.

Ni que mencionar las primeras horas inexplicables que vive la coalición gobernante en busca de una, o mas bien de varias, respuestas. Cada elección tiene su perfil, su marca determinada por aquello que se pone en juego, por la agenda que circula; en este caso la pandemia y sus varias consecuencias lo abarcaron todo, dejando escaso margen para otros relatos. Se encaró bien o mal la pandemia era de algún modo el corralito en el que podía moverse el gobierno y no solo en lo electoral, ya que, desde marzo de 2020, fue prácticamente su única preocupación, por cierto, inevitable. La elección para el FdT era una especie de pregunta expresada así: ¿Qué hiciste con la pandemia? Y aquí quizás el primer inconveniente de lectura: se asumía que la sociedad evaluaba positivamente el manejo de esta tanto en su dimensión estrictamente sanitaria como en lo económico y otras dimensiones por ejemplo lo educativo.

Y parece que no fue así pues el FdT perdió votos en casi todos los distritos, pero en la PBA fue el impacto más contundente pues si bien perdió “solo” 260 mil respecto de las PASO de medio termino de 2017, (esto es las elecciones semejantes a estas) se le fueron más de 2 millones de votos sobre las PASO de las presidenciales (en la categoría diputados). No hay espacio aquí para repasar todas las provincias pero hay realidades semejantes. Es difícil procesar un retiro de este tipo, pero por lo pronto parece no haber duda que en esos sectores que acompañaron hace solo dos años existe una evaluación negativa respecto del desarrollo del gobierno. El peronismo nace y se reconstruyó después del 2001 con una promesa central: atender a la cuestión social; es cierto que incorporó otras agendas, pero generar mayor justicia social es la expectativa principal de su electorado; si el peronismo pierde votos es porque esa promesa constitutiva, fundante, no está siendo atendida en la medida en que sus votantes la asumen. Y ahí comienzan los problemas y las explicaciones.

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La pandemia significó una crisis sanitaria y económica de proporciones que el gobierno buscó atender. Diseñó programas en el momento más crítico para atender ambos frentes y finalmente completa hoy un esquema de vacunación que ya alcanza a un alto porcentaje de la sociedad. Si, el macrismo y los grandes medios de comunicación desplegaron una estrategia sobre la vacunación que rozó el sabotaje (y en mas de una ocasión lo alcanzó) con lo cual despertó extrañas ideas en más de un grupo de la sociedad. Pero su capacidad explicativa sobre lo electoral es limitada.

En el gobierno el avance notable de la vacunación estimuló la conclusión respecto a que el humor social había cambiado y se valoraba positivamente el desempeño sanitario. Quizás el desgaste por la misma pandemia, las numerosas situaciones personales vividas y sufridas, la persistencia desinformativa y algunas cosas más, dejaron la sensación en buena parte de la sociedad que la atención del gobierno sobre la pandemia, no fue la esperada. Pero el plano económico es sin dudas el protagonista. Nota al pie: no me parece que quienes fueron como candidatos/as sea un eje central para explicar el resultado, aunque tal vez no todos tengan el mismo nivel de comunicación con los variados votantes del FdT. Decía, con la economía el gobierno desplegó una serie de políticas en 2020 como el IFE, extensión de la tarjeta alimentaria o los ATP; en medio de una situación crítica cumplieron un rol fundamental. A medida que la crisis ingresaba en niveles menos dramáticos, se los fue retirando (también por una necesidad fiscal) y el calor de la reactivación de la economía, comenzó a generar mejores expectativas económicas. Los indicadores están allí, sube la actividad industrial, la construcción y se obtuvieron buenas cosechas, las cuales generan demanda de trabajo e ingreso de divisas respectivamente; en ese sentido 2021 pareció comenzar a dejar atrás lo peor de la crisis. Sin embargo, esos buenos indicadores convivían con una inflación que desciende muy lentamente e ingresos que todavía continúan golpeados por la suba de precios de 2020…y de 2019. Allí parece radicar una lectura que colocó demasiadas expectativas en el impacto inmediato de esta recuperación económica en la vida del conjunto de la población. Tanto la pandemia, como las políticas macristas, dejaron una profunda huella en le tejido social, que no se recupera inmediatamente ni siquiera con el incremento de la mayor demanda de empleo.  

En estos dos puntos parece recaer este resultado adverso para el FdT, en el que ningún sector de la coalición salió ileso, aunque sin dudas el Presidente es el mas afectado. ¿Hay algún margen para operar? La elección deja un dato relevante también para el macrismo, a quien el resultado parece dar algunos signos sobre su interna. En la CABA, su fuerte inexpugnable, retrocedió 35 mil votos respecto de 2019 y 100 mil desde 2017, la anterior de medio término. En la PBA, respecto de 2017, la coalición amarilla perdió 90 mil votos y sumó 140 mil en comparación a 2019. De modo que los 2 millones perdidos por el FdT no fueron hacia Juntos. Se explica en todo caso, por otras opciones dispersas, pero en particular por la no concurrencia que se amplió en 10 puntos; de allí que parece mas exacto afirmar que sus votantes abandonaron al FdT, enojados sí, pero no han optado por otras propuestas políticas, no parece ser una crisis de características políticas ideológicas con la coalición, sino de expectativas no satisfechas. Por eso quizás muchos y muchas se quedaron en sus casas. El gobierno tiene una chance más. Aprovecharla dependerá de la lectura y de las decisiones consecuentes. Allí deberían ir sus cartas.  

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Sergio De Piero

Politólogo y docente universitario UBA, UNAJ, UNLP.

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