Tras la polémica generada, el gobierno de Javier Milei aceptó modificar el punto de las licencias por enfermedad y accidentes de la reforma laboral y aceclera su tratamiento para tenerla sancionada antes del inicio de las sesiones ordinarias, el 1º de marzo. La mesa política del Gobierno se reunirá este miércoles para definir la nueva redacción del artículo 44. "Es la mejor opción", reconoció uno de sus integrantes a El Destape. En Casa Rosada dan por descontado que ese cambio no desactivará el paro general de la CGT.
Luego de la media sanción a la Ley de Modernización Laboral en el Senado, la semana pasada, se generó un fuerte revuelo por el artículo que modifica el 208 de la Ley de Contrato del Trabajo. Este establece que un trabajador que esté en uso de licencia médica por una cuestión voluntaria (como una lesión realizando deporte) solo cobrará un 50% de su salario, mientras que si se trata de una cuestión involuntaria (como una enfermedad oncológica) solo cobrará el 75% de su sueldo.
Alertados porque sus socios en el Congreso ya avisaron que no acompañarán el texto así como está redactado, la mesa política que negoció hasta acá las reformas que impulsó Casa Rosada en el período de extraordinarias se reunirá para salvar esta ley. Karina Milei, Luis Caputo, Diego Santilli, Patricia Bullrich, Lule Menem, Martín Menem, Santiago Caputo, Ignacio Devitt y Manuel Adorni se verán las caras este miércoles para encontrar un nuevo texto que permita pasar el filtro de la Cámara Baja.
El lunes por la noche, Patricia Bullrich admitió que hubo “un error porque la ley original no distingue entre enfermedades”. “El error fue no haber aclarado las enfermedades severas, degenerativas o irrecuperables. Nos faltó eso y lo vamos a arreglar", afirmó en declaraciones a TN. Lo hizo luego de que el jefe del bloque del PRO en Diputados, Cristian Ritondo, confirmara que su bancada apoyaría en general la reforma, pero rechazaría en particular el nuevo régimen de licencias por enfermedad.
MÁS INFO
El debate en el oficialismo pasa por cuál es la mejor opción para que no fracase el plan del gobierno con la reforma laboral y Milei pierda un triunfo para festejar cuando abra el período de sesiones ordinarias en el Congreso. La alternativa que se impone por el momento y que fue confirmada por uno de los integrantes de la mesa política es la de modificar el texto con un párrafo agregado que aclare que no habrá descuento en los ingresos de los trabajadores para enfermedades graves e irreversibles. "Es la mejor opción", reconoció uno de los negociadores con la oposición.
Una de las voces fuertes en Diputados del bloque oficialista le transmitió sus dudas a este portal sobre que esa sea la mejor estrategia. A su entender, se debería analizar un proyecto de ley complementario o atender ese problema en la reglamentación de la ley. Su inquietud respecto de la principal opción que barajan algunos de los integrantes de la mesa política pasa por el peligro que implica que el proyecto regrese al Senado y se dilate su aprobación.
Según los tiempos que manejan en el Gobierno, el miércoles obtendrían dictamen y el jueves se trataría en el recinto para, con cambios, volver al Senado y tratarse allí el viernes 27 de febrero, al borde de que expire el período de extraordinarias. "Una vez que abrís el texto a modificaciones no sabés qué puede pasar y el riesgo es que quede para marzo si no la trata antes del 1° de marzo el senado", soltó un diputado del bloque violeta.
Lo que no se detiene de momento es el paro general de la CGT. Si bien los gremios que la integran no movilizarán, este jueves se espera una marcha de otros gremios y organizaciones sociales más críticas con el Gobierno. En Casa Rosada no esperan que el cuarto paro general a Milei tenga marcha atrás pese al diálogo con algunos actores gremiales con los que consiguieron acordar mantener la obligación de retener la “cuotas de afiliación” que los trabajadores deben tributar a los sindicatos como también mantener en 6% la contribución patronal para el financiamiento de las obras sociales sindicales. "El paro no se detiene", admitió un funcionario con despacho en Casa Rosada.
