Casas Net Zero: la solución para las facturas de luz

Las viviendas que producen la misma energía que consumen ganan terreno en Argentina. ¿Vale la pena invertir en esta tecnología?. 

16 de febrero, 2026 | 17.34

Cuando se habla de viviendas sostenibles, las casas Net Zero se posicionan como una de las innovaciones más ambiciosas y transformadoras. Su idea es sencilla pero impactante: generar en un año la misma cantidad de energía que consumen, logrando así eliminar por completo la factura de luz.

Este concepto, que hace una década parecía algo futurista, hoy se consolida como una alternativa real gracias a la crisis climática, el aumento en los costos de la energía y la urgente necesidad global de reducir las emisiones de carbono. Expertos en construcción sustentable señalan que una vivienda Net Zero combina una eficiencia extrema, un diseño inteligente y el uso de energías renovables para alcanzar un balance energético anual igual o mayor a cero.

El secreto de estas casas comienza por minimizar el consumo. Para eso, incorporan un aislamiento térmico exhaustivo, una envolvente hermética, eliminación de puentes térmicos y aberturas de alta eficiencia. Estas medidas recortan drásticamente la demanda de calefacción y refrigeración, que suelen ser los gastos energéticos más altos en un hogar.

Muchos proyectos se basan en el estándar Passivhaus, que prioriza la eficiencia pasiva mediante ventilación mecánica con recuperación de calor, triple acristalamiento y una orientación estratégica para aprovechar la radiación solar.

Una vez que la demanda energética está controlada, el siguiente paso es cubrirla con fuentes renovables. La tecnología más extendida es la solar fotovoltaica, que convierte la luz del sol en electricidad. En algunos casos, también se emplean sistemas eólicos domésticos o geotermia, dependiendo del terreno. La energía generada se almacena en baterías para asegurar autonomía en días nublados o durante la noche, y en ciertos desarrollos se integran redes inteligentes que optimizan el uso y almacenamiento según la demanda.

El resultado es una vivienda que se abastece por sí misma durante todo el año. En muchos casos, la producción supera el consumo, permitiendo inyectar excedentes a la red eléctrica cuando la normativa local lo autoriza. Para los propietarios, esto significa un ahorro económico sustancial: las facturas de luz se reducen al mínimo o desaparecen, aunque siempre existen cargos fijos por la prestación del servicio más allá del consumo real.

Pero los beneficios van más allá del bolsillo. Estas casas brindan un confort térmico superior, mejor calidad del aire interior y una reducción significativa de la huella de carbono, aportando un impacto positivo en el ambiente.

El mercado argentino de las casas Net Zero

En Argentina, el interés por estas viviendas de consumo casi nulo crece al ritmo del aumento de las tarifas energéticas y la incorporación de nuevas tecnologías. Empresas de construcción sustentable destacan que, mediante sistemas industrializados, domótica, captación solar activa y recuperación de aguas, se puede alcanzar una independencia energética muy alta.

Algunas casas logran disminuir hasta un 93 por ciento la energía necesaria para climatización gracias a la ventilación mecánica controlada con recuperador de calor, acercándose al ideal Net Zero incluso en climas variables como el de Buenos Aires.

Si bien la inversión inicial puede ser mayor que la de una vivienda convencional, los especialistas coinciden en que el retorno económico es claro: entre el ahorro energético, la revalorización del inmueble y la reducción de costos operativos, el sistema se amortiza en pocos años.

El mercado en Argentina es incipiente pero crece con los aumentos de los servicios.