La última Exposición Rural de Puerto Deseado, en la provincia de Santa Cruz, presentó una innovadora propuesta de ganadería ovina sustentable: una barrera física de más de 300 kilómetros a lo largo de la Ruta Nacional N° 3 y con dos metros de altura con el objetivo de evitar el cruce de guanacos.
Con esta innovadora propuesta se busca recuperar la salud del suelo y generar un manejo ecosistémico, así como también acceder a financiamiento a través de bonos de carbono y recuperar la rentabilidad del sector ovino de Santa Cruz.
La iniciativa forma parte de un diagnóstico crítico del sistema tradicional, que se vio afectado por la falta de políticas agropecuarias sostenidas, la presión de la fauna silvestre, el aumento de depredadores y el avance de la desertificación. Además, está inspirada en Australia y Nueva Zelanda.
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Una barrera "anti guanacos": ¿de qué trata el proyecto?
El diagnóstico crítico del sistema tradicional también contempla la pérdida de stock, abandono de campos y una menor actividad económica en vastas zonas rurales. En este sentido, el "Modelo Integral de Ganadería Ovina Sustentable” propone una transición hacia un modelo de “ganadería regenerativa”.
Se trata de un proyecto técnico de gestión macro-ecosistémica para el mencionado corredor vial y que permitirá, a través de su tecnología, recuperar la salud del suelo. Para ello, se propuso la construcción de una barrera física que tendrá un tramo de entre 315 y 400 kilómetros en el noreste provincial, entre la ruta 3 y el mar en una superficie de 2.260.000 hectáreas.
Además, se estableció la altura de dos metros como un estándar innegociable debido a la capacidad del guanaco para saltar obstáculos de hasta 1,60 metros. Esta obra tendrá una vida útil de 50 años y usará materiales de la economía circular local. Para poder realizarla, se recurrirá a un financiamiento cruzado: 50% de inversión privada, un 30% del Estado y un 20% de créditos blandos.
“Será un proyecto inclusivo porque dentro de esta área hay productores grandes, medianos y chicos, proponemos programación de pastoreo, pero también hablamos de lugares que se van a dejar descansar, porque el productor que no tiene animales también va a poder recibir sus bonos de carbono”, explicó el productor Sebastián Apesteguía a La Nación.
Cómo funcionará la barrera
El objetivo de la barrera será regular las cargas animales dentro de un clúster, para lo cual establece que la carga de guanacos dentro del área productiva no deberá superar el 10% de la receptividad del suelo, destinando el excedente al aprovechamiento comercial de carne y fibra.
“Estamos en un punto de inflexión, el cambio climático nos está pegando feo, ahora atravesamos sequía, los mercados a nivel internacional remontan, pero no lo vemos reflejado localmente, tenemos predadores, guanacos, y si bien hay un Plan de Manejo del Guanaco, no alcanza si tomamos dimensión de lo que es la provincia de Santa Cruz", analizó Apasteguía, quien está detrás de la propuesta.
El Técnico de Producción Agropecuaria, dueño de La Rufina y La Pava, apuntó a que la obra sea financiada con el aporte de empresas mineras y petroleras que realizan explotación en la provincia.“Parte del dinero que adelantan se les van a devolver con los bonos verdes para ellos pueda compensar la huella de carbono que generan”.
“Queremos que el INTA genere el protocolo nacional, avalado internacionalmente para certificar los Bonos de Carbono, y nuestro insetting regional, es que proponemos que la industria extractiva como la minería en el Macizo del Deseado, en vez de comprar bonos a nivel internacional, compensen su propia huella comprando bonos de carbono en Santa Cruz”, puntualizó.
