Piden la destitución de los fiscales del caso Dalmasso: una por una, las razones

El fiscal general, Juan Manuel Delgado, realizó una importante presentación, en la que apunta al mal desempeño y "negligencia grave". Qué dice el pedido y cuándo se conocerán novedades.

26 de febrero, 2026 | 14.36

El fiscal general Juan Manuel Delgado solicitó el jury contra los tres fiscales que estuvieron a cargo de la causa que investiga el brutal crimen de Nora Dalmasso, entre 2006 y 2022. Se trata de Javier Di Santo (de 2006 a 2015), Daniel Miralles (2015) y Luis Pizarro (desde 2016 a 2022), quienes fueron acusados por diversas razones entre las que figuran "mal desempeño" de los deberes de funcionario público y negligencia "grave" que desembocaría, en caso de ser sancionable, en su destitución.

La presentación, con un escrito de más de 60 páginas, se realizó frente al Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios Judiciales de la provincia de Córdoba contra los tres miembros del Ministerio Público Fiscal. Según Delgado, si los fiscales hubiesen llevado adelante las pericias clave o prestado atención a determinadas pruebas ya existentes en el expediente, el homicidio hubiese sido resuelto mucho tiempo atrás.

1. Incumplimiento de deberes de funcionario público

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Delgado aseguró que los tres fiscales denunciados dejaron pasar mucho tiempo en la causa y eligieron no observar las pruebas que ya existían en el expediente contra del parquetero -y ahora principal acusado-, Roberto Bárzola. En su lugar decidieron hostigar a la familia y llevar a cabo una clara persecución judicial.

Entre los principales puntos señalados figura la acusación del "perejil", Gastón Zárate, quien fue detenido y falsamente imputado por el fiscal Di Santo en un show mediático que quedó grabado en la retina de la sociedad argentina. En noviembre de 2006, había sido contratado como pintor para trabajar en la obra de remodelación del domicilio de la familia Macarrón-Dalmasso.

Fue en febrero del 2007 cuando decidieron acusarlo por -presuntamente- agredir a la víctima mientras su esposo se encontraba de viaje en Uruguay. Si bien lo excarcelaron por el recordado "perejilazo", estuvo vinculado a la investigación por casi cuatro años: lo sobreseyeron en 2011, por falta de elementos probatorios de que hubiese estado en la escena del crimen. Sumado a esto, el ADN hallado no era compatible con él.

2. Hostigamiento a la familia Macarrón

El caso Dalmasso estuvo atravesado por hipótesis sin sustento y hasta acusaciones directas a la familia Macarrón. Luego de la acusación directa al bautizado como "perejil", Di Santo viró el interés hacia su hijo Facundo -de tan sólo 16 años- y sostuvo la existencia de una relación incestuosa con su madre por el supuesto hallazgo de rastros genéticos.

Al hijo de Nora lo acusaron de haber asesinado a su madre y lo pusieron en el foco de la escena sin tener ninguna pista, solamente las sospechas basadas en fantasías del por entonces fiscal Di Santo que llevaba adelante la investigación. "A los fiscales se les permitió acusarme porque soy gay. Fue un perjuicio social usado en mi contra", apuntó Facundo el año pasado y los acusó de "actuar con prejuicio". Incluso estuvo imputado en la causa durante cinco años y medio, cerca de ser detenido en 2007 debido a la presión social que se generó a su alrededor.

La familia Dalmasso-Macarrón.

De nuevo, la teoría se agotó rápidamente y, ante la falta de pruebas, el sospechoso para Miralles pasó a ser el viudo. El segundo fiscal planteó la posibilidad de que Marcelo Macarrón se tomara un avión fantasma para derribar la coartada de que se encontraba jugando al golf en Uruguay cuando ocurrió el hecho. Según esto último, habría tomado un vuelo secreto hasta Río Cuarto para cometer el crimen y regresar a Punta del Este durante la madrugada a disputar el torneo que ganó.

Pizarro -el tercer fiscal- siguió la misma línea pero descartó el vuelo secreto: en su lugar, inculpó al viudo y sostuvo que se trató de un "crimen por encargo". Es decir, contrató sicarios para asesinar a su esposa. Al igual que las otras hipótesis, tuvo un final esperable: la causa llegó a juicio y fue absuelto por unanimidad.

3. El informe del FBI, ignorado por los fiscales

En el marco del incumplimiento de deberes, Delgado apunta que pusieron los fiscales Di Santo, Miralles y Pizarro pusieron "un montón de excusas" para evitar investigar el caso debidamente. En particular, hicieron caso omiso a los diversos informes internacionales que colaboraron en los primeros años y señalaron, en repetidas ocasiones, a quienes se encontraban en la casa al momento del homicidio.

Delgado sostiene la existencia de un informe de un miembro del FBI que apuntaba contra todos los que trabajaban en ese momento en el domicilio. El informante del organismo estadounidense viajó a la Argentina y trabajó durante un tiempo en la causa: brindó sugerencias a los fiscales, apuntó contra los trabajadores que habían estado el día previo en la casa, desestimó la culpabilidad o participación de los familiares y alertó por la investigación sobre un posible ataque sexual que no fue tenido en cuenta (y luego, se confirmó).

En su momento, el FBI no fue escuchado por ninguno de los fiscales y esa misma comisión abandonó la provincia de Córdoba para investigar la desaparición de Sofía Herrera en Río Grande.

Es, justamente, el fiscal Pablo Jávega -quien se hace cargo de la causa en 2022- el encargado de retomar la investigación de la agencia. En medio de la polémica y la actual discusión sobre si la causa está o no prescripta, solicitó los ADN de todos los que estuvieron en la casa y encontró material genético de Bárzola en tres puntos de la escena del crimen: dos en el cinturón de la bata con la cual Nora fue asfixiada y un tercero en la zona inguinal de la víctima.

Delgado aseguró en su presentación que si en 2006 le hubiesen hecho caso a que había que investigar a todos y no poner el ojo -únicamente- en el entorno familiar, se hubiese descubierto al asesino. "Se perdió tiempo circunstancial en la causa", aseguró.

4. Contradicciones de Bárzola y su presencia en el lugar del crimen

Las contradicciones en el discurso de Bárzola son claves para acusar al sospechoso y cuestionar a los tres fiscales anteriores que desestimaron elementos presentes en el expediente desde el inicio de la investigación. Existen dos declaraciones, una en 2006 y otra en 2008, que ponen al parquetista bajo la lupa.

En primer lugar, ni bien ocurrió el crimen, el hombre sostuvo firmemente que no había estado en la casa. Pero luego, en una segunda declaración, aún como testigo, dijo que había estado en la casa durante la mañana, que fue a realizar unos trabajos pero como llovía sólo accedió a la casa y se quedó en el porche. Ambos testimonios fueron señalados por Delgado y Jávega: el titular de la empresa de parquet apuntó que no debía ir ese día al domicilio mientras que un amigo con el que Bárzola aseguró estar, dijo no haberlo visto aquel 26 de noviembre.

Esa gran contradicción -aseguraron Delgado y Jávega- debería haber sido apuntada por los tres fiscales señalados. Mientras que, en otro fragmento de su declaración, aseguró saber cómo entrar a la casa, cómo destrabar la tranquera y que estuvo allí en el mismo rango horario en el que se cometió el crimen de Nora. "Cuando existe una contradicción tan evidente tenés que imputar o llamarlo a declaración", sostuvieron fuentes de la causa.

Es decir, desde el 2006 se sabe que el sospechoso accedió al domicilio y el ADN hallado -que tardó en examinarse hasta la llegada de Jávega- dió positivo y lo ubicó en la escena del crimen. Actualmente, el fiscal sigue investigando al parquetero (que está en libertad) mientras aguarda por la resolución del Tribunal Superior de Justicia sobre si la causa está prescripta o no por el paso del tiempo.

Desde el primer día que se sentó a declarar, la mamá de Nora pidió que se investigue a quienes trabajaban en la casa porque "discutían mucho" con su hija y hasta apuntó a la figura de Bárzola porque -según dijo- "hacía mugre a propósito y a Nora le molestaba" debido a que la obra duró más de lo planeado. La mujer falleció antes de conocerse el resultado de las pericias y sin saber que la persona que señaló, hoy es el principal imputado por el asesinato. "Hay prueba genética clave", aseguró el fiscal.

Ahora, tras el pedido del jury, los tres fiscales tienen 10 días para presentar su descargo y conocer si se habilitará o no el proceso en su contra. Si se habilita, desde la causa creen que se realizará entre los meses de marzo, abril y mayo del 2026. Mientras que a fines del quinto mes del año, debería conocerse el veredicto sobre si siguen siendo fiscales o no y hasta dónde llega la sanción. Importante: en abril próximo habrá un cambio de autoridades, razón por la cual se nombrarían fiscales adjuntos que sigan el proceso para cuando Delgado deje su cargo.