En el contexto de crisis económica que provocó el gobierno de Javier Milei, la industria gastronómica atraviesa un complicado momento por la baja del consumo y una icónica cervecería se sumó a la larga lista de locales que tuvieron que cerrar sus puertas.
Se trata del reconocido bar El Refugio, ubicado en Rodríguez Peña al 3002, Mar del Plata, que tras bajar las persianas y despedirse para siempre remató todo lo que quedaba en el lugar.
El remate fue llevado adelante por Remates Raimondi a través de la modalidad online e incluyó desde mobiliario hasta equipamiento utilizado para la producción y despacho de cerveza artesanal.
Esto incluyó barriles, mobiliario, mesas, elementos de trabajo y todo tipo de equipamiento habitual de un bar. Al valor final de cada artículo se le sumaba una comisión del 10 por ciento más IVA.
Además, durante la subasta la firma podía solicitar una seña equivalente al 30 por ciento de la compra mediante transferencia bancaria inmediata y se aclaró que los compradores debían hacerse cargo del retiro y traslado de la mercadería.
La crisis de los bares y cervecerías
Esto no es un caso aislado, en los últimos dos años, el consumo en los bares y cervecerías cayó cerca de un 35 por ciento. Esto sumado a los costos fijos en alza y un modelo que ya no está en su auge llevó al cierre de muchos de estos locales.
En líneas generales la contracción del gasto impacta directamente en la gastronomía, con menor frecuencia de salidas y tickets promedio más bajos. Por este motivo las cervezas más simples y de menor costo de producción ganan protagonismo frente a estilos más complejos.
A esto se le suma que los productores venden en pesos pero producen con costos dolarizados ya que la malta tiene precio internacional, el lúpulo es mayormente importado y la levadura suele provenir del exterior y en el contexto de crisis trasladar aumentos a precios finales resulta cada vez más difícil.
También se puede ver que el modelo de grandes cervecerías empieza a dar paso a esquemas más eficientes, con locales más chicos y nuevas ubicaciones. Por último la industria también sufre uno de los grandes males de la actualidad, la apertura de importaciones impulsada por el gobierno de Javier Milei.
La llegada de cervezas del exterior incrementa la competencia en el mercado interno y agrega presión sobre los productores locales en el contexto de caída del consumo por la pérdida de poder adquisitivo.
