La muerte de Sofía Devries, la joven de 23 años que desapareció buceando en aguas de Puerto Madryn y fue hallada sin vida días después, continúa generando conmoción en todo el país.
El hecho ocurrió el pasado 16 de febrero cuando la joven turista participaba de una expedición de buceo recreativo junto a cinco personas. Según los datos brindados por las autoridades, el grupo realizaba una inmersión a la altura de Punta Cuevas dentro del Golfo Nuevo y sobre el cierre de la actividad, sólo cuatro buceadores emergieron a la superficie. Cuál es su estado de salud.
Cómo están los buzos que acompañaban a Sofía en la práctica
Tras un intenso operativo de Prefectura Naval Argentina se pudo conocer cuál es el estado de salud de los otros buzos que estaban junto a Sofía en la práctica al momento de su desaparición.
Después de que advirtieron que la joven no había regresado a la superficie tras la inmersión en la zona de Punta Cuevas, los otros integrantes del grupo fueron asistidos y trasladados al Hospital Andrés Isola.
Tres personas, de 26, 33 y 37 años, ingresaron al centro de salud para controles médicos preventivos. Dos de ellas permanecieron en cámara hiperbárica debido a síntomas compatibles con descompresión, mientras que la tercera quedó internada en observación.
El instructor también debió recibir asistencia médica, ya que descendió en reiteradas oportunidades para intentar encontrar a Sofía y superó los tiempos de permanencia recomendados bajo el agua.
Qué reveló la autopsia del cuerpo de Sofía
El examen forense resultó determinante: la causa de muerte fue asfixia por sumersión, es decir, ahogamiento. Los peritos descartaron lesiones compatibles con un hecho criminal y confirmaron que no hubo intervención de terceros. De esta manera, la hipótesis principal apunta a un accidente durante la inmersión.
Este resultado llevó a la Justicia de Chubut a centrar las actuaciones en las condiciones en que se desarrollaba la práctica. Se investiga si existieron fallas en el operativo de seguridad, en el equipamiento o en la supervisión del grupo. La autopsia, en ese sentido, despejó dudas sobre posibles causas externas.
La noticia generó un fuerte impacto en la comunidad de Puerto Madryn, que es reconocida como la capital nacional del buceo. La ciudad recibe cada año a miles de turistas que buscan certificarse o disfrutar de la experiencia submarina, lo que refuerza la necesidad de construir protocolos estrictos de seguridad.
