Durante décadas, la ciencia explicó que los seres humanos perciben el mundo a través de cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Con el correr de los años, este límite se extendió. En este sentido, científicos descubrieron que las personas pueden detectar objetos ocultos bajo la arena sin necesidad de tocarlos directamente, abriendo la puerta no al sexto, sino el séptimo sentido.
El hallazgo surgió de un estudio realizado por investigadores de la Queen Mary University of London y la University College London. En la investigación se llevó adelante una serie de experimentos para analizar cómo el cuerpo humano interpreta señales físicas extremadamente sutiles en materiales como la arena. Los resultados dieron con que las personas poseen una sensibilidad muy fina para percibir cambios en el entorno, incluso cuando no hay contacto directo con un objeto.
Cómo es el séptimo sentido que descubrieron los científicos
Para comprobar la existencia del séptimo sentido, los investigadores realizaron un experimento con 12 participantes jóvenes. Cada persona debía introducir el dedo índice en una caja llena de arena seca y moverlo lentamente siguiendo una trayectoria específica marcada por los científicos. En algunos había un cubo chico escondido debajo de la arena, mientras que en otros no.
La tarea de los participantes era detener el movimiento del dedo en el momento en que creyeran percibir la presencia del objeto oculto, pero antes de tocarlo directamente. De esta forma, los científicos buscaban comprobar si el cuerpo humano era capaz de detectar alteraciones en la arena producidas por el objeto enterrado.
Finalmente, en promedio, los participantes lograron detectar la presencia del cubo con una precisión del 70,7 %. Además, pudieron anticipar el objeto a una distancia media de casi siete centímetros antes de entrar en contacto con él.
Uno de los aspectos más llamativos del estudio fue la comparación con sistemas robóticos diseñados para realizar la misma tarea. Mientras que los humanos lograron una precisión cercana al 71 %, los robots apenas alcanzaron un 40 % y generaron muchos más errores al confundir señales reales con ruido del entorno.
Por qué podemos detectar objetos bajo la arena
Este fenómeno ocurre porque la arena, como material granular, transmite pequeñas variaciones de fuerza entre sus partículas. Cuando el dedo se desplaza sobre la superficie, esas variaciones generan cambios muy leves en la resistencia del material. El sistema sensorial humano es capaz de captar esas diferencias y enviarlas al cerebro, que las interpreta como una señal de que hay algo debajo.
