Cuando los efectivos policiales encontraron al niño "N." en el paraje El Duraznillo, a 40 kilómetros de la ciudad correntina Goya, lo primero que hicieron fue ponerlo a resguardo y solicitar la presencia de un médico.
Un profesional de la policía lo examinó en el acto: le tomó los signos vitales, revisó su piel en busca de lesiones y evaluó su estado de hidratación y consciencia. El resultado fue tranquilizador: el niño no presentaba heridas visibles ni signos de descompensación física.
Minutos después, el pequeño "N." fue trasladado para reunirse con su madre, quien lo esperaba angustiada. “Está con su mamá y está bien”, confirmó el ministro de Seguridad de Corrientes, Adán Gaya, en conferencia de prensa.
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A pesar del buen estado aparente, los protocolos médicos exigen una revisión más profunda y exhaustiva. Por eso, el pequeño de 6 años fue derivado al área de pediatría del Hospital San Roque de Goya. Allí, un equipo de profesionales le realizó estudios complementarios para confirmar su estado de salud: análisis de sangre, control de funciones vitales extendido y una evaluación nutricional.
Fuentes del hospital confirmaron que el niño no sufre desnutrición, no tiene golpes ni fracturas y su hidratación es adecuada. Los dos días que permaneció en zona rural, en condiciones precarias, no afectaron gravemente su salud física.
El aspecto más delicado es el emocional. Los especialistas en infancia recomiendan que todo niño víctima de sustracción o situación de violencia reciba contención psicológica, incluso si no manifiesta síntomas inmediatos. Por eso, el equipo de salud mental del hospital ya comenzó a trabajar con "N." y su madre. El objetivo es detectar posibles signos de estrés postraumático, ansiedad o miedo y brindar herramientas a la familia para acompañarlo en su recuperación.
La madre, que se reencontró con él horas después del rescate, también recibe apoyo psicológico. “El vínculo con ella es su principal sostén”, señaló una trabajadora social del hospital.
Sin lesiones ni riesgo vital
En resumen, el parte médico indica que "N." se encuentra estable, sin lesiones físicas y sin riesgo vital. Su pronóstico es favorable, aunque requerirá controles ambulatorios en los próximos días y, sobre todo, un entorno de calma y contención familiar.
La prioridad ahora es que recupere la rutina, retome el juego y vuelva a sentirse seguro. La salud física está a salvo; la emocional necesita tiempo y cuidado.
