Cerró una reconocida panadería de CABA por la crisis de Javier Milei

Fundada en 2017 como un pequeño emprendimiento artesanal, la empresa llegó a tener 25 locales en barrios exclusivos de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, la caída del consumo redujo sus ventas más del 50% y acumuló cheques rechazados por más de $55 millones. La compañía se presentó en concurso preventivo para evitar la quiebra.

10 de abril, 2026 | 13.18

Lo que comenzó en 2017 como un proyecto de pequeña escala, con panes de masa madre y recetas nórdicas sin conservantes, se convirtió en pocos años en una cadena de 25 locales distribuidos en barrios estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires. Pan Danés supo ser sinónimo de calidad premium, con una estética cuidada y una propuesta que conquistó a un público dispuesto a pagar por producto artesanal. Pero el contexto económico actual lo cambió todo.

La empresa no solo vendía en sus providenciales panaderías, sino que también abastecía a restaurantes, cafeterías y hoteles desde una planta industrial centralizada. En su mejor momento, facturaba a buen ritmo y proyectaba seguir creciendo. Sin embargo, a partir de la segunda mitad de 2023, la caída del consumo comenzó a hacerse notoria.

Ventas a la mitad y cheques sin fondos

Según la documentación presentada por la compañía ante la Justicia, las ventas se redujeron más del 50% respecto de sus niveles históricos. La recesión, la inflación y la pérdida del poder adquisitivo impactaron de lleno en un negocio que dependía de clientes de ingresos medios y altos.

Para intentar frenar la hemorragia, la empresa implementó un ajuste operativo: optimizó costos, renegoció contratos y cerró varias sucursales. Pero la reducción de su red comercial también afectó la facturación, profundizando el deterioro financiero.

La falta de liquidez se volvió insostenible. Pan Danés acumuló cheques rechazados por más de 55 millones de pesos, quedó sin margen para pagar salarios, proveedores e impuestos y no logró acceder al crédito. Frente a este escenario, la empresa optó por presentarse en concurso preventivo de acreedores, una herramienta legal que busca evitar la quiebra y permitir la reestructuración de sus pasivos.

Un fenómeno que se repite

El caso de Pan Danés no es aislado. En los últimos meses, varias cadenas gastronómicas y de alimentos premium sufrieron el mismo destino. La crisis del consumo golpea con especial crudeza a los negocios que basaban su modelo en márgenes ajustados y un público que, hoy, prioriza otros gastos.

Por ahora, la empresa no emitió un comunicado oficial sobre el cierre de sucursales ni sobre el futuro de los trabajadores. Los clientes habituales, que solían llenar sus mesas los fines de semana, ahora se preguntan si alguna de las sedes sobrevivirá. Mientras tanto, en la Justicia, el concurso preventivo avanza. El objetivo es reestructurar la deuda y, si las condiciones mejoran, intentar un renacimiento. Pero el camino, como el de tantas otras pymes argentinas, es incierto.