En el medio de la crisis económica que vive el país desde la llegada de Javier Milei al gobierno, los trabajadores de una importante minera viven un fuerte conflicto con la empresa tras el reclamo de una deuda.
La disputa en el yacimiento Cerro Negro, ubicado en Santa Cruz y operado por la multinacional Newmont, alcanzó un momento clave tras el fin de la conciliación obligatoria. La Asociación Sindical del Personal Jerárquico, Profesional y Técnico de la Actividad Minera Argentina (ASIJEMIN) informó que ahora comienza una etapa de "cuartos intermedios" en las negociaciones, por un bono que no cobraron los trabajadores.
Esta fase mantiene a los trabajadores en estado de alerta y asamblea permanente, luego de más de un mes de medidas de fuerza que surgieron desde las bases ante la falta de respuestas por parte de la empresa. El reclamo central gira en torno a la denuncia de discriminación salarial, especialmente en el pago de bonos.
El 9 de abril marcó el vencimiento formal de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo, un hecho que abre un nuevo escenario en la disputa. "Hoy vence el periodo de Conciliación Obligatoria. A partir de este momento, entramos en una etapa de cuartos intermedios", explicó Oscar Romillo, Director Regional Sur del gremio.
En esta instancia, aunque la conciliación terminó, ambas partes acordaron mantener abierta la mesa de diálogo mientras la empresa prepara una propuesta que supere la actual situación. Sin embargo, de no haber avances concretos, las chances de que el conflicto se agrave y desemboque en un paro aumentan considerablemente.
El comienzo del conflicto en Cerro Negro
El sindicato detalló que el conflicto comenzó el 3 de marzo con medidas de fuerza impulsadas por los trabajadores, ante la falta de respuestas de Newmont. Luego, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria y convocó a varias audiencias, pero estas estuvieron marcadas por fuertes críticas al accionar de la empresa.
Desde ASIJEMIN denunciaron que Newmont envió representantes sin poder de decisión, algo que calificaron como "inadmisible". Además, acusaron a la compañía de dilatar las negociaciones e incluso de vaciar audiencias, lo que elevó la tensión y dejó la situación al borde del paro. El eje del reclamo sigue siendo el bono que, según el gremio se paga de forma desigual entre los trabajadores. En este marco, ASIJEMIN denunció una situación clara de "discriminación salarial".
La estrategia incluye que los empleados utilicen los canales de ética corporativos de la empresa para denunciar irregularidades, con el objetivo de presionar desde la casa matriz. La audiencia del 27 de abril será el punto de inflexión del conflicto, ya que ese día la empresa deberá presentar una propuesta que permita destrabar la negociación. La conducción gremial fue clara al señalar que ese será el "plazo máximo" para alcanzar un acuerdo.
