La crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei generó que el país tenga consumos de carne históricos, pero de forma negativa. En ese contexto, un importante frigorífico cerró sus puertas y dejó en la calle a más de 100 trabajadores que reclaman por los pagos correspondientes.
Los trabajadores del frigorífico Ganadera San Roque, ubicado en Morón, están atravesando un duro conflicto laboral luego de que la planta cerrara de forma inesperada. Tras un período de cierre temporal por reformas, los empleados se encontraron con la fábrica cerrada definitivamente y recibieron notificaciones de despido sin previo aviso.
En las notificaciones, firmadas por Claudio Jesús Javier Lusquiños, se invoca el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla despidos por causas económicas o de fuerza mayor.
Ante esta situación, los empleados organizaron manifestaciones para exigir respuestas, incluyendo la quema de neumáticos como forma de protesta. Reclaman que la empresa reabra sus puertas o, en su defecto, que se efectúen los pagos correspondientes por indemnizaciones.
Eduardo Macedo, delegado de los trabajadores, afirmó que su principal objetivo es “recuperar los puestos de trabajo o que la empresa cumpla con sus obligaciones laborales”. Además, responsabilizó a la actual gestión por el conflicto.
“Esperábamos cobrar la quincena y volver a trabajar, pero no pasó ninguna de las dos cosas. Si se termina, que sea de la mejor manera. O entramos o, si no nos quieren más, que nos paguen lo que nos tienen que pagar. Pero es una pena, porque es un frigorífico que labura mucho”, afirmó a AM 750.
Los motivos del cierre del frigorífico San Roque
La compañía fue adquirida hace tres años por Néstor Navarro, propietario de Offal Exp., una empresa exportadora de menudencias, y está bajo la administración de Fabián Rinaldi, a quien los empleados señalan directamente como responsable de la crisis.
Desde la empresa, en tanto, atribuyen la difícil situación a factores externos como la caída del consumo interno, la apertura de importaciones de carne “sin ningún tipo de control”, la capacidad ociosa creciente, el aumento de los costos operativos y la actual situación económica del país. Una situación que se repite en casi toda la industria nacional.
A la espera de una resolución del conflicto o una respuesta oficial por parte del dueño del lugar, los trabajadores permanecen en estado de alerta y con los reclamos en la puerta de la planta de Morón.
