Una importante fábrica de alfajores entró en concurso preventivo

La empresa reconoció una deuda superior a $1.000 millones y una caída del 30 por ciento en las ventas. 

09 de julio, 2026 | 21.00

Producto de la crisis económica que vive el país por las políticas de Javier Milei y su gobierno, una icónica fábrica de alfajores entró en concurso preventivo por las deudas y la caída de las ventas. 

La Justicia nacional abrió el concurso preventivo de Alfajores Baltazar S.A., la empresa detrás de la popular marca Alfa Pampa, tras atravesar una profunda crisis financiera. La firma, que había logrado destacarse en un mercado dominado por grandes jugadores, ahora enfrenta una deuda que supera los $1.000 millones.

Fundada en 2011 por Mariano Bonaventura y Sebastián Espina con una inversión inicial cercana a u$s60.000, la empresa comenzó fabricando alfajores con una máquina de segunda mano. Con el tiempo, llegó a producir cerca de un millón de unidades mensuales, distribuir en más de 260 ciudades argentinas y exportar a países como Estados Unidos y Nueva Zelanda.

Los motivos de la crisis de Alfa Pampa

Sin embargo, ese crecimiento frenó de golpe y la situación se agravó hasta que la Justicia comercial dictó la apertura del concurso preventivo el pasado 25 de junio, a partir de la solicitud de la propia compañía. La caída del consumo, el aumento del endeudamiento financiero y la pérdida del capital de trabajo fueron factores decisivos que llevaron a la empresa a la cesación de pagos.

El Juzgado Nacional en lo Comercial N° 27 estableció que los acreedores tienen plazo hasta el 9 de octubre para presentar sus créditos, mientras que la sindicatura deberá entregar su informe individual el 25 de noviembre y el general en febrero de 2027, marcando un proceso que se extenderá varios meses.

La diferencia entre las expectativas expresadas por la empresa y la realidad financiera es notable. En diciembre de 2025, Bonaventura afirmaba que Alfa Pampa proyectaba facturar $4.000 millones en 2026, con un plan de inversión de $500 millones para automatizar la producción, desarrollar nuevos productos y aumentar las exportaciones.

A pesar de reconocer que 2025 fue el primer año de caída de ventas, confiaba en recuperar el crecimiento aprovechando que la capacidad instalada apenas se utilizaba en un 29%. Sin embargo, los estados contables cerrados a fines de 2025 revelan un escenario muy distinto.

Las ventas descendieron un 30% desde $3.646 millones en 2024 a $2.545 millones en 2025, lo que impactó fuertemente en la rentabilidad. La empresa pasó de una ganancia de $136,5 millones a una pérdida de $1.088,5 millones en un solo ejercicio.

El patrimonio neto sufrió un desplome cercano al 97%, bajando de $596 millones a apenas $19,4 millones. Al mismo tiempo, el pasivo total creció hasta $1.241 millones, y los resultados financieros negativos se cuadruplicaron, llegando a casi $499 millones, reflejando el peso de la deuda bancaria en un contexto de altas tasas de interés.

Además, la empresa redujo su stock de bienes de cambio casi a la mitad, pasando de $904 millones a $463 millones, en línea con la menor actividad productiva durante el año. Como parte del ajuste, la empresa comenzó en agosto de 2025 una reducción de personal para adecuarse a la menor actividad. Sin embargo, la medida no fue suficiente para revertir la situación y actualmente cuenta con solo 27 trabajadores.

Desde el 2025 la empresa enfrenta una importante caída de las ventas.