En el corazón de Monserrat, uno de los barrios más antiguos de la ciudad, se erige una joya arquitectónica que rompe con la tradición francesa de las avenidas porteñas. Se trata de la sede social del Centro Asturiano de Buenos Aires, un palacio de casi 100 años que transporta a sus visitantes directamente a las tierras de Castilla y León.
Inaugurado oficialmente en 1929, este edificio ubicado en Solís 475 fue diseñado como una declaración de principios de la colectividad asturiana. A diferencia de otros palacios de la época influenciados por París, su arquitectura rinde homenaje a la Universidad de Salamanca y a la Catedral de Burgos. Declarado Sitio de Interés Cultural en 2013, el palacio guarda tesoros históricos, como su piedra fundamental traída directamente desde Covadonga.
Experiencias: De la mesa a la música clásica
El Centro Asturiano no es solo un monumento para observar desde afuera; su interior vibra con una oferta cultural y gastronómica abierta a todo el público, como cenas con sabor mediterráneo.
En el tercer piso funciona su restaurante especializado en cocina española tradicional. Es el lugar ideal para disfrutar de una paella, tortilla española o gambas al ajillo. Además tiene los Conciertos Candlelight que se desarrollan en la histórica Sala Alejandro Casona, coronada por una imponente araña de hierro forjado, se convierte regularmente en un escenario íntimo donde miles de velas iluminan conciertos de música clásica, creando una atmósfera mágica.
