Sentir el viento fresco y llegar a una cumbre es una experiencia increíble. Pero antes de lanzarte a la aventura, tenés que entender de qué se trata. El montañismo no es solo caminar; es una actividad que requiere preparación, respeto por la naturaleza y mucha planificación.
No importa si tu objetivo son las Sierras de Córdoba o llegar a algún refugio de Bariloche. Los principios son los mismos. Esta guía es tu ABC para dar los primeros pasos de forma segura y disfrutar al máximo cada salida.
Empezá por lo más simple: una caminata de media jornada en un sendero marcado. Conocé cómo reacciona tu cuerpo, probá tu equipo básico y acostumbrate al terreno. La montaña siempre está ahí; no hay apuro. La paciencia es tu primera herramienta.
El equipo esencial: no hace falta gastar una fortuna
Muchos piensan que necesitan la mejor ropa técnica desde el primer día, lo cual es un error. Podés arrancar con lo que tenés en casa, priorizando las capas. Lo clave es evitar el algodón (que se moja y no seca), y usar polares y camperas impermeables para cambiarte según el clima.
El calzado es lo más importante en lo que sí tenés que invertir. Unas botas de trekking con buen agarre y soporte en el tobillo te salvan de torceduras en terrenos irregulares. Es muy importante que no vayas con zapatillas de running a un sendero de montaña; es riesgoso.
En tu mochila nunca pueden faltar: agua (más de lo que creés necesario), protector solar y lentes de sol (el sol en altura quema más), gorro para el frío y el sol, un botiquín básico y comida extra (barritas, frutos secos). Y siempre, un abrigo extra.
Planificación: el 80% del éxito está antes de salir
Nunca vayas a la montaña "a ver qué pasa". Tu salida empieza días antes, con la planificación. Lo primero es elegir un sendero acorde a tu condición física. Investigá la distancia, el desnivel (cuántos metros subís) y el tiempo estimado. Subestimar esto es el error más común.
Chequeá el pronóstico del tiempo para la zona montañosa, no para la ciudad. El clima cambia rápido y puede ser radicalmente distinto. Si hay pronóstico de mal tiempo, postergá la salida. No vale la pena arriesgarse.
Otra cuestión fundamental es que le dejes el itinerario a alguien de confianza. Contale a un familiar o amigo exactamente a dónde vas, por qué sendero y a qué hora calculás volver. Es un simple mensaje de WhatsApp que puede ser crucial si tenés un problema y no podés comunicarte.
Seguridad en el sendero: las reglas de oro
Cuando ya estés caminando, seguí el sendero marcado. No te salgas del camino para tomar un atajo; es la forma más fácil de perderse o sufrir un accidente. Los senderos están hechos para protegerte a vos y al ambiente.
Mantené un ritmo constante que te permita hablar sin jadear. No se trata de ser el más rápido, sino de llegar. Escuchá a tu cuerpo: si sentís mucho cansancio, dolor o malestar, no dudes en dar media vuelta.
MÁS INFO
Respetá a otros caminantes y el principio de prioridad: quienes suben tienen el derecho de paso sobre quienes bajan. Y algo fundamental: no dejes ningún tipo de basura. Llevá todo de vuelta, incluso los restos orgánicos como cáscaras de fruta.
De Córdoba a Bariloche: dónde practicar tus primeras caminatas
En Córdoba, tenés un paraíso para empezar. Los senderos de La Cumbrecita (es un pueblo peatonal) o las caminatas al Cerro Champaquí (con guía) son ideales. Son terrenos accesibles con paisajes increíbles que te van a enamorar.
En la Patagonia, cerca de Bariloche, el circuito chico del Parque Nacional Nahuel Huapi tiene opciones para todos. El Cerro Campanario es una ascensión clásica, con sendero bien marcado y una vista panorámica alucinante que recompensa el esfuerzo.
Recordá que en los Parques Nacionales siempre hay que registrarse en las oficinas de informes. Es gratuito y permite que los guardaparques sepan quién está en la montaña. Ellos son la máxima autoridad; seguí siempre sus indicaciones al pie de la letra.
