La semana pasada, el juez Javier Sánchez Sarmiento dictó el procesamiento de Delfina “Fini” Lanusse y Hernán Boveri en el marco de la investigación por la sustracción de medicamentos anestésicos del Hospital Italiano de Buenos Aires. Ambos fueron imputados por el delito de administración fraudulenta, una figura que prevé una pena máxima de seis años de prisión. Sin embargo, el magistrado no ordenó la detención de los acusados; quienes atraviesan el proceso en libertad.
La resolución llegó tras una serie de medidas de prueba que incluyeron allanamientos, análisis de documentación interna del hospital y declaraciones testimoniales. Además, el juez trabó un embargo millonario a cada uno, de 100 millones para ambos (50 millones para cada uno).
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La palabra de Lanusse: “Soy intachable”
En su indagatoria, a la que accedió el periodista Mauro Szeta, la anestesióloga se declaró inocente y apuntó contra una persona de su entorno. “Nunca robé nada”, sostuvo. Y agregó: “Soy intachable. Me ensució una ex amiga que está mal psiquiátricamente”. También expresó su deseo de seguir ejerciendo la medicina: “Esto es injusto, criminalizan una situación personal. Quiero seguir siendo médica”.
Lanusse, conocida como “Fini”, había quedado en el centro de la escándalo después de que se filtraran audios que describían las llamadas “fiestas del propofol”, donde médicos se inyectaban anestésicos robados de hospitales. Su nombre apareció vinculado a la distribución de las sustancias.
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Por su parte, el reconocido médico Hernán Boveri también negó los hechos durante la misma audiencia. En su declaración, el anestesiólogo sostuvo que las acusaciones en su contra eran “solo rumores”. “No hay delito. No faltó propofol”, aseguró con firmeza. Y lamentó el impacto que la causa tuvo en su carrera profesional: “Me afectaron mi carrera, eran temas personales”.
Cabe recordar que Boveri había sido señalado como uno de los organizadores de los encuentros donde se consumían los fármacos. Antes del estallido del caso, era una figura destacada en la especialidad y representaba a laboratorios que comercializan anestésicos.
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El contexto de la causa
La investigación comenzó tras una denuncia del Hospital Italiano por el faltante de medicamentos. Los allanamientos realizados por la División de Organizaciones Criminales de la Policía de la Ciudad confirmaron que los fármacos hallados en el domicilio del médico anestesiólogo fallecido Alejandro Zalazar pertenecían a dicho centro de salud.
Ese hallazgo fue el que destapó una red de desvío de estupefacientes que, según la Justicia, incluía a profesionales del hospital. La causa sigue abierta y la fiscalía no descarta nuevas medidas. Por ahora, Lanusse y Boveri permanecen en libertad mientras esperan la evolución del proceso penal.
