Faustino Oro, un argentino prodigio de 12 años del barrio de San Cristobal, se convirtió en Gran Maestro de ajedrez y la segunda persona más joven de la historia de este deporte en conseguir el título. Tras ocho rondas, este pequeño grande se mantiene invicto en el Abierto de Cerdeña, con un puntaje, conocido como Elo, de 2629.
Le ganó al alemán Gerhard Lorscheid, al francés Alexis Tahay, al italiano Guido Caprio y al polaco Bartlomiej Niedbala. También empató con los indios Adharsh Murali Karthikeyan, Aditya Mittal y Leon Mendonca.
Pero fue la victoria con piezas blancas ante Niedbala la que le permitió llegar a seis puntos sobre ocho posibles y asegurar una marca histórica. Así, más allá de lo que pase en la última ronda frente al ruso Ian Nepomniachtchi, exretador al título mundial, el argentino ya dejó su nombre entre los grandes del ajedrez.
MÁS INFO
Qué significa ser Gran Maestro de ajedrez y cómo se logra
Ser Gran Maestro es alcanzar la máxima distinción que puede otorgar la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE). No se trata solamente de ganar torneos, sino que el título identifica a los jugadores que logran sostener un nivel de élite frente a rivales de alto rango y en competencias oficiales. Una vez obtenido, además, es un reconocimiento vitalicio.
Para llegar a esa categoría, un ajedrecista debe alcanzar un Elo de al menos 2500 puntos en algún momento de su carrera. El Elo es el sistema que mide el rendimiento competitivo de cada jugador: sube cuando se consiguen buenos resultados frente a rivales fuertes y baja cuando el desempeño está por debajo de lo esperado.
Además, para ser un Gran Maestro es necesario conseguir tres “normas”. Esas normas se obtienen en torneos avalados por la FIDE, con condiciones especiales de competencia, cantidad mínima de partidas y presencia de jugadores titulados de distintos países. En términos simples, el aspirante debe demostrar de manera repetida que puede rendir como un Gran Maestro ante oposición internacional de primer nivel.
A los 12 años, el argentino Faustino Oro no sólo logró cumplir con los requisitos formales que exige el ajedrez mundial, sino que lo hizo enfrentando a rivales de élite y manteniéndose invicto en un torneo de gran exigencia. De esta manera, el joven tiene un camino de pura grandeza dentro del apasionante mundo del ajedrez.
