Un repunte de casos de tos convulsa (coqueluche) preocupa en todo el territorio argentino luego de que en 2025 se registraran más de 6.700 notificaciones y 11 muertes en menores de dos años, mientras que en las primeras semanas de 2026 los contagios confirmados ya superan los niveles de años previos.
La caída en las coberturas de vacunación y la concentración de brotes en provincias como Tierra del Fuego y Buenos Aires refuerzan la urgencia de sostener el calendario y proteger a los niños y niñas.
Aumento de casos y situación epidemiológica
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Según el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) al que accedió El Destape, durante el 2025 se notificaron un total de 6.787 casos sospechosos de coqueluche, de los cuales 1.191 fueron confirmados, convirtiéndose en el año con mayor incidencia desde 2020. Se registraron 11 fallecimientos, todos en menores de 2 años, con una tasa de letalidad de 0,9%.
En tanto, en las primeras semanas de 2026, se registraron 230 casos sospechosos y 67 confirmados, cifras superiores a las registradas en el mismo período desde 2019.
La mayoría de los casos se concentraron en CABA, provincia de Buenos Aires y Córdoba. Aunque no se registraron muertes en este inicio de año, la tendencia ascendente preocupa a las autoridades sanitarias. El análisis por jurisdicciones muestra que Tierra del Fuego presentó la mayor incidencia acumulada en 2025, con 71,31 casos por cada 100.000 habitantes, muy por encima de CABA (3,89) y Buenos Aires (3,58).
El brote en Ushuaia y Río Grande fue determinante en este incremento. Los grupos más afectados fueron los menores de un año, que concentraron un tercio de los casos confirmados, especialmente los menores de seis meses.
Baja en la vacunación en Argentina
Ante el aumento de casos, desde la cartera sanitaria recordaron que la introducción de las vacunas contra B. pertussis fue clave para reducir la incidencia global de la enfermedad y en Argentina, el esquema de vacunación incluye dosis a los 2, 4, 6, 15-18 meses y a los 5 años. Desde 2009, se incorporó la vacunación a los 11 años y en 2012 se recomendó la inmunización de embarazadas a partir de la semana 20 de gestación, medida que se oficializó en el Calendario Nacional de Vacunación en 2013.
La estrategia busca proteger al recién nacido mediante el pasaje transplacentario de anticuerpos, reduciendo la mortalidad en los primeros meses de vida. Actualmente, la recomendación es aplicar la vacuna dTpa en cada embarazo, independientemente de antecedentes previos.
Sin embargo, según el BEN, las coberturas de vacunación muestran una tendencia descendente desde 2017, con un quiebre marcado en 2020 debido a la pandemia de COVID-19. En 2023, se registraron mínimos históricos en la cobertura de lactantes y refuerzos, aunque en 2024 se evidenció cierta recuperación.
Las embarazadas, por su parte, alcanzaron un 72,4% de cobertura en 2024, tras años de valores subóptimos. Las diferencias entre jurisdicciones son notorias: mientras provincias como Tierra del Fuego, La Pampa y Neuquén mantienen altas coberturas, otras como Buenos Aires, CABA y Santa Fe presentan valores críticos en los refuerzos de 5 y 11 años. Esta desigualdad refleja la necesidad de fortalecer la continuidad del calendario y reducir brechas territoriales.
Qué es la tos convulsa o coqueluche
La tos convulsa, también conocida como tos ferina o coqueluche, es una enfermedad respiratoria aguda altamente contagiosa, causada principalmente por Bordetella pertussis. Aunque puede afectar a personas de todas las edades, su impacto más grave se observa en lactantes y niños pequeños, quienes presentan mayores tasas de morbilidad y mortalidad. En adolescentes y adultos, la enfermedad suele manifestarse de manera leve o atípica, pero estos grupos actúan como reservorios y transmisores hacia los más vulnerables.
El cuadro clínico se desarrolla en tres fases: catarral, paroxística y de convalecencia. En los menores de seis meses, la enfermedad puede ser especialmente grave. Además, el coqueluche presenta un patrón cíclico con picos epidémicos cada 3 a 5 años, lo que refuerza la necesidad de vigilancia epidemiológica constante.
