El cuero cabelludo también importa: cómo cuidarlo para tener un pelo brillante y sedoso

Dejó de ser un paso olvidado para convertirse en protagonista de las rutinas de bienestar. El cuidado del cuero cabelludo no solo mejora la salud del cabello, sino que también tiene un impacto directo en el descanso mental y la reducción del estrés.

28 de enero, 2026 | 17.18

Cuando pensamos en cuidado capilar, generalmente nos centramos casi exclusivamente en largos y puntas. Sin embargo, dermatólogos y especialistas en bienestar coinciden en que la clave de un pelo sano empieza en la raíz. El cuero cabelludo es piel, y como tal necesita limpieza adecuada, hidratación y estimulación.

El interés creciente por rutinas más conscientes y holísticas hizo que este paso gane protagonismo: ya no se trata solo de estética, sino de salud integral.

Cuidar el cuero cabelludo mejora notablemente la calidad del pelo. Una piel equilibrada favorece el crecimiento, reduce la caída asociada al estrés y ayuda a regular problemas frecuentes como la oleosidad excesiva, la caspa o la sensibilidad.

Cuando la circulación se activa y los folículos reciben mejor oxigenación, el cabello crece más fuerte y con mayor brillo natural.

Cómo incorporar este hábito en la rutina diaria

No hace falta sumar pasos complejos ni productos costosos. Un masaje suave durante el lavado, movimientos circulares con las yemas de los dedos o el uso ocasional de cepillos específicos pueden marcar la diferencia.

También existen tratamientos y sérums formulados para el cuero cabelludo, pero lo más importante es la constancia y el contacto consciente con esa zona del cuerpo que suele estar en tensión permanente.

El cuero cabelludo también importa: cómo cuidarlo para tener un pelo brillante y sedoso

Relax y cuidado: cómo masajear el cuero cabelludo ayuda a relajarse

El cuero cabelludo concentra una gran cantidad de terminaciones nerviosas. Masajearlo de forma regular estimula la circulación sanguínea y genera una respuesta de relajación en el sistema nervioso, similar a la que producen otras técnicas corporales antiestrés.

Este tipo de estímulo ayuda a liberar tensiones acumuladas, especialmente en personas que pasan muchas horas frente a pantallas o atraviesan períodos de ansiedad sostenida.