Rusia dio el primer paso para construir su propia versión de Starlink. El proyecto se llama Rassvet y busca desplegar una red de internet satelital capaz de cubrir todo el territorio ruso antes de 2030. La iniciativa ya empezó con el lanzamiento de 16 satélites en órbita baja y, según expertos, detrás del plan no solo hay objetivos comerciales, sino también intereses militares y estratégicos.
El sistema está siendo desarrollado por la empresa Bureau 1440 y apunta a ofrecer conexiones de hasta 1 Gbps con una latencia cercana a los 70 milisegundos. Aunque las comparaciones con Starlink son inevitables, especialistas aseguran que Rassvet se parece más al modelo de OneWeb, orientado a gobiernos y grandes compañías, que al servicio masivo impulsado por Elon Musk.
Un proyecto con fuerte respaldo militar
Uno de los aspectos que más atención genera es el posible uso militar de la constelación. Los satélites fueron lanzados desde el cosmódromo militar de Plesetsk y no mediante la agencia espacial rusa Roscosmos, un detalle que para distintos analistas deja en evidencia la participación directa del Ministerio de Defensa ruso. La experiencia de la guerra en Ucrania también pesa en el trasfondo del proyecto: Starlink se convirtió en una herramienta clave para las comunicaciones en combate y Rusia busca evitar depender de sistemas extranjeros.
Rassvet funcionará con satélites ubicados a unos 800 kilómetros de altura, una órbita más elevada que la de Starlink, cuyos equipos suelen operar a unos 550 kilómetros. Además, la constelación rusa utilizará trayectorias casi polares para garantizar cobertura incluso en regiones extremas del país, incluyendo zonas árticas y territorios alejados de los grandes centros urbanos.
Los desafíos técnicos y la preocupación por el control digital
El gran desafío para Bureau 1440 será industrializar la producción. Para alcanzar la meta de unos 300 satélites en apenas cuatro años, la compañía debería fabricar entre uno y dos equipos por semana, algo que la industria espacial rusa nunca logró sostener a gran escala. También deberá reducir el tamaño y peso de las terminales terrestres, que hoy son considerablemente más grandes que las de Starlink.
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El proyecto también despierta preocupación en torno al control estatal de las comunicaciones. Bureau 1440 pertenece actualmente a IKS Holding, un grupo que, según medios independientes rusos, estaría vinculado al desarrollo de sistemas de vigilancia y bloqueo de internet utilizados por Moscú. Para varios expertos, Rassvet representa mucho más que una red de conectividad: es una apuesta por la soberanía digital rusa y una infraestructura pensada para futuros conflictos tecnológicos y militares.
