Rusia bloqueó a más de 100 millones de usuarios de WhatsApp

El gobierno ruso restringió el acceso a WhatsApp en todo el país y dejó sin servicio a más de 100 millones de usuarios en el marco de un endurecimiento de la censura digital.

13 de febrero, 2026 | 10.25

La decisión fue tomada por las autoridades de Rusia y afecta directamente a la plataforma de mensajería WhatsApp, una de las más utilizadas en el mundo. El bloqueo se produce en un contexto de mayor control estatal sobre internet y las comunicaciones digitales bajo la administración de Vladimir Putin.

Según los datos difundidos, la medida impacta a más de 100 millones de usuarios dentro del país, que ahora no pueden acceder con normalidad a la aplicación.

Un nuevo avance sobre las plataformas occidentales

WhatsApp, propiedad de Meta, ya había enfrentado restricciones parciales en el país, pero esta decisión marca un punto más fuerte en la política de control digital del Kremlin.

En los últimos años, Rusia avanzó con:

  • Bloqueos o limitaciones a redes sociales extranjeras.

  • Exigencias de almacenamiento local de datos.

  • Multas y sanciones a empresas tecnológicas occidentales.

El argumento oficial suele centrarse en la “seguridad nacional” y la protección de datos, aunque organizaciones internacionales lo interpretan como parte de una estrategia de mayor censura y control informativo.

Qué implica el bloqueo para los usuarios

En la práctica, los usuarios rusos pierden acceso directo a una de las principales herramientas de comunicación personal y laboral. Para muchos, WhatsApp no es solo una app de mensajería, sino un canal clave para trabajo remoto, coordinación empresarial y contacto familiar. Si bien algunos podrían intentar acceder mediante redes privadas virtuales (VPN), el gobierno también ha intensificado los controles sobre ese tipo de servicios.

El bloqueo de WhatsApp se suma así a una tendencia más amplia: la fragmentación del ecosistema digital global. Mientras algunos países refuerzan la apertura y la competencia tecnológica, otros avanzan hacia modelos más cerrados y controlados.

En este escenario, la medida adoptada por Rusia vuelve a poner en debate el equilibrio entre soberanía digital, seguridad y libertad de comunicación en internet.