Más de 50 mil vainillas y 440 metros: el tiramisú más grande del mundo que entró al Récord Guinness

Más de 100 chefs italianos lograron en Londres el tiramisú más largo del mundo, con 440 metros de extensión, y rompieron un Récord Guinness histórico.

16 de mayo, 2026 | 14.48

El clásico postre italiano volvió a quedar en el centro de la escena mundial, pero esta vez no por una receta tradicional sino por una hazaña monumental. Más de 100 chefs italianos lograron en Londres preparar el tiramisú más largo del mundo y entraron oficialmente al libro Guinness con una marca de 440,58 metros de longitud. La cifra no solo sorprendió por su escala, sino porque pulverizó el récord anterior de 273,5 metros que se había conseguido en Milán en 2019.

La proeza ocurrió en el histórico barrio de Chelsea, dentro del Chelsea Old Town Hall, donde durante dos días completos cocineros, pasteleros y voluntarios trabajaron sin pausa bajo la dirección del chef italiano Mirko Ricci, impulsor del proyecto y viejo conocido de este tipo de desafíos, quien ya había ostentado este récord en 2017 antes de perderlo frente al equipo de Milán.

Cómo se preparó el “súper tiramisú”

No se trató simplemente de hacer una versión XXL del postre. Guinness exige reglas estrictas para validar este tipo de récords, todo debía prepararse completamente en el lugar, sin piezas armadas previamente, respetando una altura mínima de 8 centímetros y un ancho mínimo de 15 centímetros a lo largo de toda la extensión.

El tiramisú ocupó más de 30 filas de ocho metros cada una, acomodadas en forma curva, como una gran serpiente, para conformar una sola pieza continua. La logística fue tan compleja como la receta, hubo que trabajar con una cocina limitada de apenas 30 metros y hasta enfrentar la avería de una de las máquinas mezcladoras de crema en pleno proceso.

El tiramisú ocupó más de 30 filas de ocho metros cada una.

Los números fueron tan descomunales como el postre, se usaron más de 50.000 bizcochos de soletilla, más de 3.000 huevos, 2 toneladas de mascarpone, grandes cantidades de café, cacao y azúcar, más de 100 chefs y voluntarios trabajando en simultáneo. Algunas crónicas incluso elevaron la cifra a más de 150.000 vainillas y casi dos toneladas de mascarpone, dependiendo del conteo total de producción y presentación final.

Además del objetivo Guinness, el evento tuvo una fuerte carga simbólica. El postre fue dedicado al rey Carlos III y a la familia real británica como gesto de agradecimiento hacia el Reino Unido. Incluso se decoró con una corona dorada y la frase “Grazie your majesty”, como una forma de homenaje visual.

También hubo un costado solidario, las porciones fueron vendidas para recaudar fondos destinados a la fundación Esharelife, que colabora con bancos de alimentos y proyectos de ayuda social en Reino Unido.