En Entre Ríos, a los 84 años, murió Rubén Cuestas, uno de los artistas más emblemáticos de la música popular de la provincia. Su fallecimiento ocurrió ayer y provocó una ola de tristeza en el ámbito cultural de todo el país.
Rubén Cuestas alcanzó fama nacional e internacional al formar junto a su hermano Néstor el dúo conocido como Los Hermanos Cuestas. Esta agrupación se transformó en un símbolo del folklore del litoral argentino, destacándose por una característica única: la incorporación y estilización del canto de los pájaros autóctonos en sus interpretaciones musicales.
Este recurso sonoro se convirtió en una marca registrada que renovó y enriqueció la sonoridad tradicional de la música litoraleña, aportando un aire fresco y distintivo que los diferenció de otros artistas del género.
Durante décadas, Los Hermanos Cuestas difundieron la identidad cultural y el repertorio musical de Entre Ríos en los principales festivales y escenarios del país. Su obra quedó profundamente ligada al paisaje natural y las vivencias del río y el monte, elementos centrales en su inspiración artística.
El nacimiento de un sonido propio: Los Hermanos Cuestas
Nacido en Paraná, Rubén Cuestas comenzó a desandar el camino de la música desde muy joven junto a su hermano Néstor. En la década de 1960, el folklore argentino vivía un "boom" de dimensiones masivas, pero el litoral solía quedar asociado de manera casi exclusiva al chamamé correntino. Los hermanos Cuestas entendieron que Entre Ríos tenía su propia pulsación: la chamarrita, el tanguito montielero, el rasguido doble y la galopa.
La consagración nacional llegó en 1972 en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, donde fueron galardonados como la gran revelación. A partir de allí, el dúo inició una carrera imparable que incluyó decenas de discos de oro y platino, giras internacionales y participaciones cinematográficas.
El repertorio de Los Hermanos Cuestas se nutrió de la poesía de los grandes creadores de la provincia, como Linares Cardozo y Santos Tala, dándole proyección nacional a himnos como "Soy de Entre Ríos", "Chamarrita de la costa" o "Juan del Gualeyán". Con un estilo elegante, arreglos vocales precisos y una instrumentación que combinaba guitarras y acordeón, los hermanos rescataron la chamarrita del olvido rural y la instalaron en los grandes escenarios del país.
Inspirado por el entorno natural de su provincia y siguiendo la escuela estética de Linares Cardozo, Rubén estudió minuciosamente el trino del benteveo, el cardenal, el zorzal, el juan chiviro y la calandria. Su técnica le permitía dialogar con los instrumentos musicales emitiendo sonidos de una nitidez y un caudal asombrosos. Esta comunión entre el canto humano y el trino de la naturaleza se transformó en el sello de agua de los Cuestas: escuchar esos silbidos era, inmediatamente, transportarse a las orillas del río Paraná o del Uruguay.
Tras el fallecimiento de su hermano Néstor, en diciembre de 2020, y el cierre de la etapa del dúo, Rubén continuó su camino como solista, editando libros, dictando talleres y apoyando a las nuevas generaciones de músicos entrerrianos.
