Ana Garibaldi llegó a la actuación por un novio de su adolescencia con el que se anotó al Instituto Labardén, asistió a una clase de actuación y su vida cambió para siempre. A este temprano inicio vocacional, le sigue una carrera destacadísima en teatro independiente y oficial, en el largo y difícil camino de "vivir de la actuación". “Laburé de asistente dental, de niñera, de ayudante en un jardín de infantes, de secretaría. El trabajo del actor es muy inestable”, enumeró la actriz en diálogo con El Destape. Hasta que la tocó la varita de la popularidad con El Marginal, serie de 5 temporadas creada por Sebastián Ortega. Y de ahí en adelante, un personaje que le daría más sorpresas de las que se hubiera imaginado.
“Cuando terminó El Marginal y murieron Mario y Diosito, la gente estaba como loca y pedía la serie de Gladys. Me escribían para pedirme que siga su historia. Fue mucha la insistencia, pero para mí era un capítulo cerrado. El final de la serie fue muy bueno. Recién en el 2023, Luis Ziembrowski me contó que tenía información de que estaban escribiendo ‘la marginala’, pero yo pensé que era una joda hasta que me dieron la noticia oficial. Fue shockeante ese momento, estaba re contenta”, reconoció la actriz, protagonista de En el Barro, serie spinoff de uno de los mayores éxitos de la televisión de la última década.
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Gladys empieza con algunas apariciones en El Marginal, en la cuarta y quinta temporada tiene más participación y ahora es protagonista de En el Barro. ¿Cuánta injerencia tuviste en el crecimiento del personaje?
- Yo entré a El Marginal por un par de bolos -que es cuando vas a grabar unas escenas y te volvés a tu casa, no hay contrato, nada- y se ve que algo gustó de esa relación que armamos con Claudio Rissi, quien hacía de Marito Borges, porque me volvieron a llamar y ahí me puse más las pilas como actriz, porque está bueno que te tengan en cuenta. Al principio iba de extranjera, actriz invitada. No sé cuánta injerencia tuve en ese proceso de crecimiento del personaje. Creo que la decisión siempre termina siendo de la gente que arma los libros. Yo he tenido reuniones con los escritores, que me decían que mi personaje les encantaba y que iban a escribirme más, pero en situaciones de estreno de temporadas de la serie. Cuando empecé a formar más parte de El Marginal, me relajé más y actué mejor.
Además de que la química con Claudio Rissi era espectacular…
- Sí, te juro que me tocó un compañero increíble. Creo que estoy también acá porque él me ayudó un montón en las escenas: yo no había hecho tanta tele, vengo del teatro y es un lenguaje diferente. Me tiraba tips sobre lo que quedaba mejor con cada plano, un compañerazo. Pude construir mucho con él.
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"Al principio no entendía la relación de Gladys con una mujer, porque en mi cabeza ella es una hetero mata putos"
Si uno ve El Marginal puede decir que Gladys es una villana, pero En el Barro muestra un costado diferente del personaje, casi de anti heroína.
- En El Marginal vemos una Gladys que resuelve situaciones directamente y violentamente, y En el Barro es un registro diferente: es una Gladys entrando a un penal como viuda, habiendo perdido a Mario y Diosito, teniendo un nieto afuera al que quiere criar y tratando de pasar desapercibida de la mirada de las otras presas, porque sabe que alguna la va a reconocer. Tenía muchas escenas de miradas y algún texto suelto… Me encanta poder hacer eso porque es un trabajo de guardar todo el ego para que se vea algo bueno. Incluso, te digo que una de las cosas que más me gusta de la Gladys de En el Barro es su relación con Yael. Al principio, cuando leí los libros, no lo entendía porque en mi cabeza ella es una hetero mata putos. Pero cuando me dijeron que la cuestión del romance con una mujer iba por un lado del acompañamiento, me pareció un giro increíble. No es una cuestión de su sexualidad, sino de que esa mujer le permite a Gladys mostrarse vulnerable. Y ahí hay unas profundidades muy interesantes para explorar en el personaje.
La serie tiene muchas escenas de violencia física, sexual y psicológica muy duras. ¿Cómo es el detrás de escena para filmar esas situaciones?
- En el rodaje hubo una figura fundamental que es la coach de intimidad. Es un rol que se creó hace pocos años y que es muy útil dentro de la filmación, ya que es quien coordina las escenas de sexo y violencia. En principio te mandan un cuestionario con algunas preguntas loquísimas como ‘¿qué partes del cuerpo no querés que te toquen?’, ‘¿chuparías un pie?’ -cuando le dije a mi marido esta pregunta nos matamos de la risa- y en base a esa información que completás se trabajan las escenas más delicadas.
Cuando llegás a las escenas de sexo y violencia si te arrepentís de algo de lo que completaste en ese cuestionario, podés dar marcha atrás y varía la puesta para que el actor o la actriz estén cómodos. En la primera temporada de En el Barro no tuve escenas de sexo, pero todas mis compañeras sí y es extremo el cuidado que hay sobre eso y entonces todo sale de maravillas. Hay mucho respeto con eso. Años atrás, en la escena de sexo que tuve con Claudio (Rissi) en El Marginal, la figura del coach de intimidad todavía no existía.
¿Y cómo se filmó?
- Nos pusimos de acuerdo con Claudio. La dirección nos propuso un camino posible, nos pareció que estaba bien y fuimos por ahí. Me acuerdo que las chicas de producción me ofrecieron un conchero y yo no tenía idea lo que era eso, me imaginaba algo de vedette (se ríe). También es cierto que tiene mucho que ver con el compañero que te toca y con quién te está dirigiendo. Hay viejas épocas donde se hacía cualquier cosa y mucha gente la pasaba mal. Es un garrón cuando te toca un compañero que te la hace difícil, por suerte no me pasó nunca.
Si bien no tengo escenas de sexo en En el Barro, sí me desnudo en las duchas y muestro mi cuerpo que no es hegemónico. Ese es un mensaje que me parecía que estaba buenísimo mostrar. Es una posición política.
¿Qué me podés adelantar de la segunda temporada de En el Barro?
- Se suma Verónica Llinás en una villana muy para cagarse en las patas… Es una temporada espectacular, ya se filmaron los próximos capítulos. No puedo contar mucho más.
¿Se habla de una tercera temporada?
- No lo sé, ojalá que sí. Por ahora son estas dos temporadas.
"Vivimos en un momento histórico y político que es una porquería"
La serie no tardó en escalar a lo más visto en Netflix, en un momento socio político donde el Presidente desprestigia la labor de los actores y los insulta. ¿Qué te provoca esta época?
- Principalmente, mucho dolor. No está bueno escupirle el asado al otro. Y me cae muy mal cuando veo que hay colegas que hablan mal de lo que hacen sus compañeros, me parece pésimo. Creo que esto va a pasar y que de alguna manera vamos a seguir produciendo historias, de hecho lo estamos haciendo. Se hacen muchísimas cosas de calidad en Argentina y tirarte contra eso es de miserable, pero no es inocente porque la cultura, para mí, es algo que te puede hacer reflexionar y emocionar además de divertir. Vivimos un momento histórico y político que es una porquería.
¿Sentís que aún hay un adormecimiento social?
- Estamos muy golpeados. Este Gobierno nos da una piña tras otra y no te podés levantar. Están pasando cosas muy graves, falta más unión y tiene que haber una presión un poco más fuerte. Estoy todo el tiempo esperando los paros por tiempo indeterminado, la gente la está pasando muy mal… Igual, en algún momento empiezan a pasar cosas chiquitas que mueven la aguja y la gente se da cuenta que esto no va más.