El gobierno de Javier Milei demostró en los últimos meses que no hay un plan y ni siquiera mantiene una agenda coherente que permita explicar las medidas económicas aplicadas en estas semanas y sus constantes idas y vueltas en materia cambiaria y monetaria. La agenda la marca ahora el dólar, o la escasez de éste en la economía argentina. El mercado ya tomó nota de la falta de rumbo y que el modelo libertario va camino a un precipicio financiero que ya no está dispuesto a allanar. La palabra es “confundidos”. Así describe el banco de inversión Morgan Stanley el estado actual de los inversores por las “recientes políticas cambiarias, monetarias” que “contradicen la narrativa del presidente Milei”.
El banco, con sede en Nueva York, advirtió por los riesgos para el año próximo que imprimen las altas tasas de interés y el tipo de cambio, aunque se esperanza en que tras las elecciones el gobierno de La Libertad Avanza “re-acelere” las reformas estructurales que tanto añoran inversores, en materia de jubilaciones, empleo y ajuste fiscal estructural.
“El 2025 ha servido como recordatorio de la baja tolerancia del mercado a cualquier tipo de interferencia en el caso de Argentina. Argentina mantiene un déficit de cuenta corriente considerable, tiene un mercado de capitales interno limitado y es probable que permanezca expuesta al exterior durante años”, detalló el informe del banco estadounidense. El documento señaló que el crecimiento del “beneficio por acción” (capitalización de las empresas) en dólares “se estancó en 2025 y está en riesgo en 2026 debido a los riesgos cambiarios y de tasas”.
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“Es fundamental impulsar políticas para reducir la prima de riesgo de Argentina”, reclamó el banco. Esta semana, el riesgo país que mide el JP Morgan tocó los 850 puntos, con un alza de 51 por ciento respecto de las 560 unidades que exhibió en enero de este mismo año. En ese contexto, y con la esperanza de que el oficialismo haga una buena elección que le permita imponerse en el Congreso, no ocultan sus deseos de “reformas esenciales”, que incluyen la autonomía e independencia del Banco Central, la liberalización cambiaria, reformas adicionales en los mercados laborales y la independencia de las agencias reguladoras.
Que la fuerza nos acompañe
“Similar a la experiencia de Luke Skywalker, en Star Wars, los inversores en Argentina podrían verse obligados a creer en la fuerza cuando no la ven”, ironizaron los analistas del banco de inversión neoyorquino. La “fuerza” a la que alude el informe es la “promesa ideológica” de una reforma significativa para reintegrar al país a los mercados globales de capitales y embarcarse en un proceso de liberalización y crecimiento sostenido de las ganancias.
Producto de la devaluación de diciembre de 2023 y posterior ancla cambiaria (que llamaron crowling peg), las ganancias en dólares crecieron de manera significativa. Pero el efecto fue neutralizado en lo que va de 2025 por el atraso cambiario y la caída de la actividad y el consumo.
En este escenario, el banco aconsejó “ajustar el tamaño del mercado abierto, dados los riesgos”; en criollo, bajar su exposición (tenencia) en papeles argentinos. “El crecimiento de las ganancias de las acciones nacionales alcanzó su punto máximo y se mantuvo estable debido a la depreciación del tipo de cambio. Podría haber más en riesgo”, asegura el Morgan Stanley.
La banca de inversión se preguntó: “¿En qué podríamos estar equivocados?”. “Argentina está destinada a tener un déficit en cuenta corriente, tiene un mercado de capitales limitado y, por lo tanto, depende de la importación de capital durante años. Múltiples sectores podrían estar buscando capital para embarcarse en una narrativa de crecimiento”, se respondió.
“Los riesgos se hacen ahora más evidentes para los inversores de renta variable, ya que se necesitan tasas de interés altas para defender la banda cambiaria autoimpuesta por el Gobierno. Esto, a su vez, plantea interrogantes sobre el crecimiento de las ganancias en el período 2025-27, especialmente en dólares estadounidenses, y genera debate entre los inversores”, detalló el informe. Según destacó el informe, los inversores cuestionan el rol político del Banco Central de Argentina y los riesgos que podría implicar para otros sectores.
El documento reconoció que no hay dólares para el pago de la deuda, por lo que “Argentina requerirá financiación internacional para su deuda, déficit de cuenta corriente y proyectos de crecimiento en los próximos años”.
“Argentina cuenta con reservas de divisas limitadas y muchas empresas podrían necesitar capital en un escenario de mayor crecimiento económico. El déficit por cuenta corriente y las limitaciones del mercado de capitales interno sugieren que Argentina dependería del apoyo continuo de los mercados internacionales”, reconoció el banco, planteando una vulnerabilidad clave para sus proyecciones sobre Argentina; “una razón por la que los responsables políticos deberían prestar especial atención a las preocupaciones de la comunidad inversora internacional”, concluyó el informe bursátil.