El pan vuelve a empujar una inflación que sigue lejos de acercarse al 2%

El rubro panificados arrojó en la primera semana de mayo un aumento superior al 1%, seguido por lácteos y aceites. 

08 de mayo, 2026 | 15.49

La inflación de alimentos mostró una pausa en la primera semana de mayo, pero lejos estuvo de consolidar una desaceleración clara, aunque productos como el pan, aceite y lácteos lideraron la suba de los primeros días del mes. Según el informe de la consultora LCG, el rubro Alimentos y Bebidas cayó respecto de la semana previa, aunque se aceleró el promedio de las últimas cuatro semanas al 2,5 por ciento. Detrás de la suba aparecen incrementos sensibles en productos básicos de consumo masivo, especialmente el pan y otros derivados de harina en medio de la suba internacional del grano, que siguen presionando sobre el bolsillo de los hogares.

Los datos relevados por la consultora muestran que los productos de panificación, cereales y pastas aumentaron 1,1 por ciento semanal, mientras que los aceites subieron 1 por ciento y los lácteos y huevos avanzaron 0,5 por ciento. La estabilidad general se sostuvo por las bajas en verduras y bebidas, dos segmentos tradicionalmente más volátiles y con fuerte incidencia estacional.

El dato resulta relevante porque el pan se convirtió en uno de los termómetros más sensibles de la inflación cotidiana. No sólo por su peso en la canasta alimentaria sino porque funciona como referencia para otros consumos básicos. En los barrios del conurbano y en distintos centros urbanos del país, los precios del kilo de pan acumulan fuertes aumentos desde comienzos de año, impulsados por el costo de la harina, las tarifas y los servicios.

Los informes privados remarcaron además que el porcentaje de productos con aumentos cayó al 9 por ciento frente al 20 por ciento de la semana anterior. También señalaron que “las variaciones de precios presentaron menor dispersión respecto a la semana anterior”. Aun así, la inflación promedio de las últimas cuatro semanas aceleró 0,8 puntos porcentuales y alcanzó el 2,5 por ciento. Ese comportamiento refleja una dinámica que el Gobierno todavía no logra quebrar: una desaceleración parcial y fragmentada, sostenida sobre caídas del consumo y anclas fiscales, pero con núcleos duros de inflación vinculados a alimentos esenciales y servicios.

Bancos y consultoras

Las estimaciones relevadas por el Banco Central entre las principales consultoras del país ratifican esa dificultad. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) mantuvo la proyección de inflación de abril en torno al 2,6 por ciento, apenas por debajo del dato de marzo informado por el INDEC. 

“En el cuarto relevamiento del año, quienes participaron del REM estimaron una inflación mensual de 2,6 por ciento para abril (sin cambios respecto del REM previo). Quienes mejor proyectaron esa variable en el pasado reportaron una inflación de 2,7 por ciento mensual para abril, también igual que el mes pasado”, señaló el informe del Banco Central.

Desde el Gobierno habían buscado relativizar el impacto del índice de marzo argumentando que la inflación núcleo mejoraba si se excluía el comportamiento de la carne. La explicación fue cuestionada incluso por economistas cercanos al oficialismo, ya que la inflación núcleo justamente busca medir la tendencia persistente de los precios, dejando de lado componentes estacionales o regulados.  Las consultoras privadas tampoco observan una mejora sustancial en ese indicador. “Respecto del IPC Núcleo, el conjunto de participantes del REM ubicó sus estimaciones para abril en 2,6 por ciento (+0,1 puntos porcentuales respecto del REM previo). El Top 10 estimó una inflación núcleo de 2,7 por ciento mensual para el cuarto mes del año”, agregó el relevamiento.