El BCRA compró menos dólares que en 2025 y no logra estabilizar el precio

El Gobierno intenta utilizar el tipo de cambio como ancla antiinflacionaria, pero los precios responden a las expectativas y por eso se aceleran. El Tesoro tiene que renovar deuda en un contexto de nueva suba de tasas de interés. Los indicadores anticipados muestran una recesión que se profundiza.

23 de febrero, 2026 | 00.05

El Gobierno lleva concretada la menor compra de divisas para el primer bimestre del año de los tres años de gestión de la administración de Javier Milei y no logra estabilizar el precio del dólar, que registra un importante caída en el año en un intento por recuperar su referencia para frenar la inflación pero sin incidencia en la formación de precios, más preocupada por la posible escasez futura.

El Banco Central dejó el viernes que se opere por debajo de los 1.380 pesos con el aparente propósito de instalar la idea de una sobreoferta de divisas, como se reflejó el sábado en medios de alcance nacional, pero en paralelo se registró una suba de la tasa de interés en pesos, que combinados están generando una profundización de la recesión.

Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

El Gobierno solo piensa en el título del dólar.

En el equipo económico predomina la mentalidad de trader y en lugar de fijar un precio de la divisa determinante para estabilizar la macroeconomía están especulando con el impacto que puede tener ese precio en un sector de la sociedad que viene restando su apoyo a la gestión de Milei aceleradamente después del contundente triunfo electoral de octubre pasado.

A una semana de cerrar el primer bimestre del año, las estadísticas muestran que es el peor arranque del Banco Central en el mercado de cambio durante la administración de Javier Milei.

En 2024, después de la brutal devaluación con la que arrancó Milei su gestión, el BCRA compró en el mercado 5.630 millones de dólares, 3.272 millones en enero y 2.358 millones en febrero, y el año pasado acumuló 3.565 millones distribuidos 1.617 millones el primer mes y 1.948 millones el segundo mes del año.

El peor arranque del año para la administración Milei.

En el arranque de 2026 el acumulado de compra de divisas faltando todavía cinco ruedas para terminar el bimestre es de 2.413 millones de dólares, con compras de 1.158 millones en enero y 1.255 millones en lo que va de febrero.

Esos número muestran que fue el peor enero de los tres años y va camino también a ser el peor febrero, pese a que las usinas de difusión oficial y vinculadas al oficialismo libertario instalan la idea de un año de fuerte acumulación de reservas para cumplir con la meta comprometida con el Fondo Monetario Internacional que tenía que alcanzar el año pasado pero que postergó por la convicción del presidente Milei de que por esa vía se generaba inflación.

La aceleración de la inflación arrancó después del piso transitorio de 1,5% alcanzado en mayo del año pasado y, desde entonces, mes a mes fue aumentando hasta acelerarse en diciembre a 2,8% y enero a 2,9% y una expectativa de 3% para febrero.

El Gobierno tomó la decisión pocos días antes de difundir el índice de enero de no actualizar la canasta de consumo que se utiliza para el cálculo del IPC para ocultar el fuerte incremento de las tarifas que comienzan a impactar en febrero, pero el aumento de la carne de fuerte incidencia en la actual canasta terminó acelerando al índice.

El decreto del presidente Donald Trump autorizando el ingreso de 80 mil toneladas extras de carne este año impulsó el precio de la hacienda en pie, que frente a la falta de elasticidad de la oferta termina por ajustar por precio. El sector ganadero inició este año una fuerte retención de vientres para elevar el stock y producir más carne para los mercados externos en un proceso que demanda no menos de cuatro años.

La gestión del equipo económico está puesta en cortar el proceso de aceleración de la inflación y por eso busca bajar el valor del dólar y elevar la tasa de interés en pesos, pero esa combinación junto con la caída de ingresos de la sociedad tanto por paritarias por detrás de la inflación como por la caída del empleo registrado.

Las tasas suben y encarecen el crédito.

Esa combinación está generando el cierre de negocios y pequeñas y medianas empresas y ahora se extendió a las grandes fábricas que después del triunfo de Milei en octubre pasado no esperan que cambie el modelo de apertura indiscriminada y dólar atrasado por lo menos los próximos dos años.

El Índice Líder que elabora la Universidad Di Tella y que intenta anticipar los ciclos económicos estimó en 99% la probabilidad de ingresar en una etapa recesiva de la economía (hasta ahora ocultada en los indicadores oficiales por la actividad en la industria petrolera y la minería).

Ese indicador se suma al resultado de la balanza comercial de enero, que mostró el desplome en la importación de bienes de capital (inversión) de 8,3% y de 32,4% en el caso de los repuestos y accesorios y 23,4% en los bienes intermedios que demanda la industria en su proceso productivo. Mientras, en forma paralela subió la importación de bienes finales 5,8% y se duplicó el ingreso de automóviles.

Un informe del grupo de Desarrollo e Internacionalización Productiva (DESIP) que reúne a los investigadores de la UBA y Conicet y que difundió el economista Federico Bernini advirtió que en enero aumentaron 37% las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial, lo que podría reflejar un mejor nivel de actividad en las fábricas y de equilibrio en el tipo de cambio.

Sin embargo, Bernini advirtió que más del 90% del aumento se explicó por las ventas externas de un commodities: oro y carbonato de litio,  pinturas (obras de arte que pasan entre museos, no obras originales) y barcos y aviones, que suelen ser productos usados que cambian de bandera, no producción nueva.

El equipo económico tenía la posibilidad de acumular reservas monetizando la economía, lo que expande la base monetaria, baja las tasas de interés en pesos y dan una señal clara de hacia dónde va la macroeconomía. En cambio, eligió bajar el tipo de cambio y subir las tasas, una apuesta corta a bajar el IPC, que por ahora no mostró ningúna señal de reaccionar a esa terapia.