En el contexto de la crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei, una importante empresa agrícola solicitó formalmente el concurso de acreedores tras arrastrar deudas millonarias y cheques rechazados.
Se trata de Italar SRL, una empresa con base en Charata, Chaco, que se había destacado por su financiamiento en el mercado de capitales; acumula una deuda bancaria que supera los $16.200 millones y más de 40 cheques rechazados por más de $1.100 millones. El proceso judicial ya está en marcha y busca ordenar sus pasivos ante la imposibilidad de hacer frente a sus compromisos.
Fundada en 2002, Italar comenzó como proveedora de servicios agrícolas y luego se expandió a la producción propia de maíz, soja, girasol y algodón, con una superficie que llegó a superar las 11.000 hectáreas, mayormente arrendadas. En los últimos años, también apostó a la transformación del algodón, con foco en la producción de hilo certificado.
Sin embargo, desde fines de 2025 la empresa mostró signos claros de estrés financiero. En octubre de ese año, comunicó oficialmente la cesación de pagos, luego de no poder abonar la octava cuota de sus obligaciones negociables clases A y B. Este hecho marcó el inicio formal del proceso que derivó en la apertura del concurso preventivo por sentencia judicial en diciembre de 2025.
La causa se tramita en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil, Comercial y Laboral N°1 de Charata, bajo la supervisión del juez Claudio Silvio Hugo Longhi. El tribunal estableció como fecha límite el 30 de abril de 2026 para que los acreedores presenten sus pedidos de verificación de créditos ante la síndica designada, Claudia Luisa Elizabeth Giménez.
En su comunicado a la Comisión Nacional de Valores (CNV), Italar detalló que atravesaba una pérdida de hasta el 95 por ciento de su capacidad productiva. Esta caída se debió a campañas agrícolas consecutivas con rendimientos bajos o nulos, producto de la sequía y el impacto de plagas como la chicharrita del maíz, que afectaron especialmente a la región chaqueño-santiagueña.
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El difícil momento de la industria agrícola
El deterioro no se limitó al mercado de capitales. Según registros oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la deuda bancaria de Italar se encuentra mayormente clasificada en situación 3 y 4, lo que indica problemas financieros severos y alto riesgo de insolvencia. Además, los cheques rechazados evidencian una crisis de liquidez que fue empeorando con el correr de los meses.
Este cuadro refleja un contexto complicado para las empresas agrícolas medianas que combinaron un elevado apalancamiento financiero con campañas productivas adversas.
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La imposibilidad de refinanciar sus deudas y el cierre del crédito bancario empujaron a Italar a buscar protección judicial para intentar mantener la actividad y reestructurar su pasivo.
Ahora, la etapa que comienza con el concurso preventivo será determinante para conocer si la empresa logra salir adelante y sostener su producción en un escenario regional marcado por la volatilidad climática y financiera.
