La creciente actividad de la ballena de aleta -la segunda especie de ballena más grande del mundo- en la costa norte de Chile durante la temporada de alimentación está poniendo de relieve una creciente crisis de colisiones con barcos y muertes relacionadas con redes de pesca, advirtieron esta semana expertos marinos y conservacionistas.
Las aguas ricas en nutrientes de las bahías de Mejillones y Antofagasta suelen experimentar un aumento en la llegada de ballenas de aleta para alimentarse entre octubre y enero.
Al mismo tiempo, la región se ha convertido en un foco mundial de accidentes marítimos, lo que ha impulsado a los defensores a exigir una mayor protección del hábitat.
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"Chile aparece como el principal espacio donde se registran colisiones, estamos llevando la delantera negativamente, por temas de varamientos y colisiones de ballenas en nuestras costas, comparados con el resto del mundo", dijo el ecólogo marino Christian Guerra.
La Red de Observación de Cetáceos de Antofagasta, un grupo de voluntarios, monitoriza a las ballenas para mitigar estos riesgos. Alex Sánchez, miembro de la red, señaló que, además de las colisiones con barcos, las redes de pesca dejadas a la deriva por operaciones a gran escala suelen atrapar a los mamíferos.
Evidencia visual del peligro se vio recientemente en Algarrobo, más al sur de las bahías de Mejillones y Antofagasta, donde imágenes tomadas con drones capturaron el cadáver de una ballena que apareció en la costa a principios de este mes.
Silvana Espinoza, experta en ecosistemas de Greenpeace, destacó que las ballenas son esenciales para la regulación del clima y la distribución de nutrientes. "Es muy importante que las protejamos como especie, pero también que protejamos su hábitat", destacó.
Con información de Reuters
