Fuentes cercanas a la Casa Blanca afirmaron este viernes que el Ejecutivo estadounidense comprará más de 20 bodegas desplegadas en todo el país para convertirlas en cárceles para migrantes ilegales, en el marco del endurecimiento de su política migratoria que el presidente Donald Trump está llevando adelante desde enero.
Las instalaciones, usadas hasta hace poco como depósitos del comercio en línea, tendrán capacidad para "miles de inmigrantes", según advirtieron. La más grande de todas se ubicará en la localidad texana de Hutchins y podrá encarcelar hasta 9.500 personas.
Tras la intervención militar a Venezuela, el presidente Trump reforzó su política y retórica anti inmigratoria al enviar agentes federales del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) para reprimir protestas en distintos estados, entre ellos Minnesota, donde dos personas fueron asesinadas por efectivos de esa fuerza en las últimas semanas en esa misma provincia norteamericana.
Luego de la segunda víctima fatal, registrada el sábado pasado, el mandatario estadounidense ordenó reducir la cantidad de agentes en esa zona y "recalibrar" el trabajo del ICE sólo en las deportaciones y removerlos de los operativos más amplios. Este mismo viernes sorprendió además con el anuncio haber acordado con Argentina el envío de inmigrantes deportados a nuestro país, situación que estaría "en avanzadas conversaciones", según advirtió el New York Times.
El Gobierno, de todas maneras, no confirmó la compra de las bodegas de manera oficial, aunque se supo que en noviembre de 2025 el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aprobó un contrato de casi 30 millones de dólares a una empresa, con sus oficinas en Kansas, para que diseñara "centros de procesamiento y mega centros de detención". Funcionarios municipales de los estados de Virginia y Texas confirmaron a medios locales que el Gobierno los eligió como posibles zonas donde funcionarían éstos nuevos penales.
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Según consignó Bloomberg, además del centro de detención en Hutchins, la administración Trump pretende abrir otros tres más en Texas: uno en El Paso, con 8.500 camas; otro a las afueras de San Antonio, con 1.500 camas; y otro más chico en McAllen, con capacidad para 500 migrantes.
Trump y los migrantes: cifras récord y más de 30 muertos en sus cárceles especiales
Trump está apurado por cumplir su promesa de campaña de hacer realidad la "mayor campaña de deportaciones masivas en la historia de Estados Unidos". Por esa razón construyó y amplió distintas cárceles como Alligator Alcatraz en Florida, que tiene denuncias por presuntas violaciones a los derechos humanos, o mismo en Camp East Montana en El Paso, en el estado de Texas, la prisión más grande hasta ahora en Estados Unidos.
Bajo el segundo gobierno de Trump, las detenciones de migrantes en el país alcanzaron nivel récord: en promedio, más de 73.000 migrantes permanecieron bajo custodia, la cifra más alta desde la creación del Departamento de Seguridad Nacional en 2001, según datos filtrados al canal CBS News.
El 2025 fue el año más mortífero en las cárceles especiales para inmigrantes en los 20 años que lleva el DHS como institución, con más de 30 fallecidos desde la vuelta de Trump al Salón Oval y otros tres muertos más en dudosas circunstancias en las cuatro semanas que lleva el 2026. Un dato no menor es que éstos tres últimos fueron reportados en el Camp East Montana.
Distintas organizaciones de derechos humanos reclamaron, a finales del año pasado, que el ICE clausurará esa cárcel, amparándose en testimonios de ex presos que revelarían condiciones "inhumanas" de prisión, las cuales incluyen agresiones físicas y abusos sexuales contra los detenidos.
