Imputan al hermano del jefe del Shin Bet por contrabando de cigarrillos en Gaza

La Justicia israelí acusa a Bezalel Zini de integrar una red que ingresaba cigarrillos y otros bienes al territorio ocupado durante el bloqueo. Su defensa rechaza los cargos.

05 de febrero, 2026 | 17.16

Un hermano del jefe de la inteligencia interna de Israel fue imputado por la Justicia bajo la acusación de haber participado en una red de contrabando que ingresaba cigarrillos y otros productos a la Franja de Gaza en plena invasión y bloqueo. El caso provocó una fuerte repercusión política y mediática en el país.

Bezalel Zini, de 50 años, fue acusado junto a más de una decena de personas por presuntamente integrar una organización dedicada al tráfico ilegal de mercaderías hacia el territorio palestino. Su hermano, David Zini, es el actual director del Shin Bet, la agencia de inteligencia interna de Israel. Fue designado por el primer ministro Benjamin Netanyahu en mayo pasado y asumió formalmente el cargo en octubre.

El Shin Bet es el servicio de seguridad interior israelí. Su misión principal es prevenir atentados, realizar tareas de contrainteligencia y proteger infraestructuras y autoridades dentro de Israel y en los territorios bajo su control. A diferencia del Mossad, que opera en el exterior, el Shin Bet se concentra en amenazas internas y en la seguridad de los territorios palestinos ocupados como la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén este.

Según la acusación presentada por el Ministerio de Justicia israelí, Zini habría introducido en Gaza alrededor de 14 cartones de cigarrillos en tres viajes distintos y habría recibido cerca de 120.000 dólares como pago. Los cargos incluyen “asistencia al enemigo en tiempos de guerra”, transacciones con bienes destinados a fines terroristas, fraude agravado y sobornos.

Israel mantiene desde hace años un estricto control sobre el ingreso de mercancías a Gaza y, durante los momentos más intensos del conflicto, impuso un bloqueo casi total. En ese contexto, el contrabando se volvió una actividad altamente lucrativa. De acuerdo con la acusación, los cigarrillos eran considerados un artículo de lujo: en el pico de la guerra, una sola unidad podía venderse por hasta 15 dólares y un cartón alcanzaba valores cercanos a los 15.000 dólares.

Las autoridades sostienen que el tabaco fue una de las principales mercancías introducidas ilegalmente y que su comercialización habría generado cientos de millones de shekels para Hamas desde el inicio del conflicto. La red investigada también habría traficado teléfonos iPhone, baterías, repuestos de autos y otros productos.

La defensa

Los abogados de Zini rechazaron las imputaciones y aseguraron que su cliente niega haber cometido delitos. En declaraciones citadas por medios locales, calificaron la acusación de “ayudar al enemigo en tiempos de guerra” como una “distorsión total de la realidad” y minimizaron la gravedad del caso al sostener que se trata únicamente de cigarrillos.

El escándalo también alcanzó a la conducción del Shin Bet. El diario conservador Israel Hayom cuestionó el silencio público de David Zini respecto de la causa judicial que involucra a su hermano. En un editorial, el periódico afirmó que el jefe de la agencia no debe ser responsabilizado por acciones ajenas, pero reclamó que brinde explicaciones a la sociedad israelí ante las acusaciones y las especulaciones generadas por el caso. La investigación continúa en curso y se espera que el proceso judicial determine el alcance real de la presunta red de contrabando y las responsabilidades de los acusados en un conflicto que sigue teniendo profundas consecuencias políticas y humanitarias en la región.