La economía de la zona euro registró un crecimiento leve en el primer trimestre, según una estimación preliminar publicada el jueves, que ofrece una primera visión de la actividad desde el estallido del conflicto en Irán.
La zona euro, importadora de energía, se considera especialmente vulnerable entre las economías avanzadas a las interrupciones en los envíos de petróleo, gas y otros productos a través del estrecho de Ormuz, que comenzaron a finales de febrero.
Eurostat indicó que el producto interior bruto de la zona monetaria de 21 países aumentó un 0,1% intertrimestral en los tres meses hasta marzo, según una lectura preliminar, por debajo de las previsiones de los economistas y del ritmo registrado en el trimestre anterior, ambos del 0,2%.
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Una serie de encuestas realizadas esta semana apuntan a una mayor desaceleración de la actividad, con un debilitamiento de la confianza empresarial, un deterioro de los servicios, una caída de los beneficios y unas exportaciones que siguen viéndose afectadas por los aranceles, mientras que los bancos señalan unas condiciones crediticias más restrictivas.
Este contexto moderado complica la respuesta del Banco Central Europeo ante un repunte emergente de la inflación impulsado por los precios de la energía.
Se espera que el BCE mantenga los tipos sin cambios el jueves.
Con información de Reuters
