Ya son al menos tres funcionarios los que declararon entre este martes y miércoles en sede judicial que realizaron compras por varios millones de pesos para Manuel Adorni con sus propias tarjetas de crédito y que luego el entonces jefe de gabinete les devolvía lo gastado en efectivo. Todo indica que era un modus operandi que Adorni armó con empleados que estaban bajo su órbita para esconder gastos que no podía justificar con sus ingresos. Las tres declaraciones se dieron en el marco de la causa en la que el exvocero es investigado por el delito de enriquecimiento ilícito y que motivó su apartamiento del gobierno, donde fue reemplazado por Diego Santilli.
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Este miércoles declararon en los tribunales de Comodoro Py Gisela Kocsis, quien actuó como secretaria privada de Adorni mientras este fue vocero presidencial, y Luis Enrique Alujú, coordinador de Información de Gobierno de la Dirección de Información Pública y Enlace, también un área que estaba bajo la órbita de Adorni. Ambos declararon haber gastado millones de pesos a pedido del exjefe de gabinete con sus tarjetas y haber recibido el cash de su parte, según reconstruyó El Destape de fuentes judiciales.
Kocsis, por ejemplo, reconoció haber realizado la compra de $8.183.303,25 en Rosen The Store, el sitio donde Adorni compró, a través de su secretaria para no dejar su nombre, los artículos de blanquería para la casa que se compró y reconstruyó a nuevo en el country Indio Cuá, en exaltación de la Cruz.
Kocsis, que declaró que solía ocuparse de gestiones personales de Adorni, precisó que fue la esposa del exvocero presidencial, Bettina Angeletti, quien se presentó en la sucursal con el dinero “en efectivo” para pagar aquella operación. Y eso no es todo. También contó que unos 20 días después hizo una compra de alrededor de $400.000 para Adorni por unas almohadas. Pagó en efectivo. En lo que a todas luces parece una práctica habitual de Adorni para esconder los gastos que estaba haciendo, Kocsis detalló que en mayo de 2025 también compró con su tarjeta de crédito un lavavajillas y un lavarropas Whirpool por $3.100.000 y que el excoordinador de ministros luego le dio el efectivo. Todo era para equipar la casa de Indio Cuá, en la que según dijo el contratista Matías Tabar en la Justicia, el exvocero gastó 245 mil dólares en refaccionar. El celular de Tabar fue clave para que la Justicia llegara a esta línea de investigación: en el teléfono del contratista los investigadores hallaron una factura a nombre de Kocsis por la compra de blanquería.
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Este miércoles también declaró en la Justicia Luis Alujú, quien dijo ser “amigo de toda la vida” de Adorni. ¿Qué declaró Alujú, que también trabajaba bajo las órdenes del exvocero? Que tiene un extensión de una tarjeta de Adorni de hace 11 años. Según reconstruyó el fiscal Gerardo Pollicita, quien tiene delegada la investigación de esta causa, Alujú compró un proyector de $ 3.600.000 para Adorni con dos tarjetas a su nombre. Así surge de un informe de Mercado Libre.
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Este martes había declarado en un sentido similar, Laura Schiuma, directora general de Actividades Presidenciales, quien también afirmó que hizo compras con sus tarjetas de crédito y que luego el exjefe de gabinete le dio lo gastado en efectivo.
Schiuma, quien dijo ser amiga de Adorni desde hace dieciséis años aproximadamente, relató que había trabajado para Adorni antes de ingresar al gobierno. Contó que trabajó con él en una agencia comercializadora de planes de ahorro vinculados con Plan Rombo-Renault. Allí Adorni era apoderado, como una “mano derecha” del propietario.
Schiuma también narró que ingresó a la función pública por pedido del exvocero, quien requería –según le dijo- “gente de confianza”. Al parecer era tanta la confianza que Adorni le terminó pidiendo su tarjeta Mastercard para realizar la compra de un monitor gsmrt por $2.184.999,99.
Según explicó Schiuma a la Justicia, Adorni no le había informado previamente qué iba a comprar. Simplemente –según su relató bajo juramento de decir verdad-, ella le proporcionó los datos de su tarjeta y el exjefe de gabinete concretó la operación. Tras el gasto, Adorni le reintegró el dinero en efectivo. De esa forma, el exvocero no dejaba sus rastros en movimientos de dinero “en blanco”. Al ser consultada por el origen del dinero con el que le pagó Adonir, Schiuma diojo que no sabía de dónde provenían.
Otro dato que grafica los enormes desmanejos de Adorni y que aportó Schiuma es que el exvocero realizó otros intentos de compra asociados a su tarjeta, como un Smart TV, pero fueron rechazados.
Según la funcionaria cercana al exjefe de gabinete, aquella ocasión fue la única en que le pidió su tarjeta. Al contemplar las dos testimoniales de este miércoles, se entiende por qué. Adorni acudió a otros funcionarios de la Casa Rosada que estaban bajo su órbita para realizar compras personales con tarjetas de otros y pagar esos gastos en cash. La razón parece ser una sola: ocultar sus huellas dado que no tenía cómo justificar sus erogaciones.
Ante este escenario, el fiscal Pollicita espera el resultado de un peritaje que –como informó El Destape- ordenó a la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI) del Ministerio Público Fiscal. Se trata de un informe sobre la evolución patrimonial y financiera de Adorni y Angeletti que abarca el período en que el exjefe de gabinete ingresó a la función pública, es decir, desde el 14 de diciembre de 2023 en adelante. Lo que surja de allí puede sentenciar el futuro de Adorni en esta causa, que si bien está en manos del juez Ariel Lijo –quien fuera el candidato fallido del gobierno a la Corte- su final parece cantado.
